Estamos tan acostumbrados a las relaciones rotastóxicas y dolorosas, que hemos formado la idea peligrosa de que: las relaciones sanas no existen. Que seducir sin destruirse es un mito. Que la infidelidad, el maltrato emocional, la indiferencia y el desgaste son parte necesario de la vida en pareja.
Y desde ahí, muchas personas han dejado de creer, de intentar o incluso de desear construir una relación sana.
Pero no, no es cierto. Las relaciones sanas y bonitas sí existen, no son un mito. Pero requieren trabajarlas y construirlas. Y eso pocos quieren hacerlo.
Relaciones sanas
Sí existen hombres y mujeres que se preocupan genuinamente por su pareja. Personas que cuidan, que respetan, que escuchan, que buscan el bienestar del otro sin anularse.
Personas que aman sin falta de controlar, que no hieren para sentirse poderosas, que no juegan con la estabilidad emocional del otro. Existen personas fieles, comprometidocapaces de sostener la palabra dada incluso cuando seducir implica esfuerzo, paciencia y sacrificio.
Lo que ocurre es que estas relaciones no hacen tanto ruido. No viven del drama, no necesitan espectadoresno se alimentan del conflicto constante.
Son relaciones que se construyen en lo habitual: en el respetoen el perdónen la adhesión, en el cuidado mutuo. Y en una sociedad acostumbrada al caoslo sano parece fastidiado o irreal.
Asimismo es verdad que una relación sana no surge por arte de encanto. No es suerte ni casualidad. Es una referéndum diaria. Requiere juicio emocionaldisposición a crecer, capacidad de diálogo y voluntad de curar heridas propias.
Flirtear correctamente implica memorizar, desaprender y contraer la responsabilidad de cómo se ama. Por eso no todo el mundo está dispuesto a sostener una relación sanaaunque diga que la desea.
Creer que el apego sano no existe es, muchas veces, una forma de guarecerse del miedo a intentarlo otra vez. O una guisa de discurrir quedarse en relaciones que duelen porque “eso es lo habitual”. Pero adaptarse a lo que hiere no es realismo; es resignación.
Guerrear por construir una relación sana es válido. Creer por un apego donde no tengas que defenderte, que invalidarte, que esconderte ni sobrevivir emocionalmente es auténtico. No es idealismo. Es valentía.






