Las declaraciones de Graciela Abinader sobre la religión organizada agitaron las redes sociales, y reactivaron un debate que atraviesa siglos de pensamiento cristiano: ¿cómo debe leerse la Sagrada Escritura?, ¿desde la razón académica o desde la soy popular?
Su postura, expresada en un video de TikTok, se apoya en una conocimiento moderna de la exégesisentendida como la interpretación crítica y contextual del texto venerable, que pastores cristianos consultados rebaten. Citando la encíclica Por el Espíritu Divino del papa Pío XII, la novato —formada en la Universidad de Notre Dame— defendió que la recital bíblica requiere conocimiento histórico, rebuscado y cultural, no una aprobación idéntico o dogmática.
Ellos son críticadirigida a la “religión organizada” dominicana, se enmarca en una visión que combina fe estafa pensamiento críticoy que desconfía de las estructuras que reducen la experiencia religiosa a la repetición de fórmulas.
Sin retención, su planteamiento contrasta con una tradición cristiana particular en la que la Sagrada Escritura es, delante todo, palabra viva y accesible. Miguel Núñezpastor bautista y teólogo, coincide en que la interpretación requiere rigor, pero advierte que ese rigor no puede salir del relativismo personal.
Para él, la exégesis debe sujetarse a las reglas de la hermenéutica bíblicaun método que sondeo preservar el significado flamante del texto adentro de su situación histórico y lingüístico. Núñez introduce aquí un principio clásico: la precisión doctrinal como defensa frente a interpretaciones caprichosas.
Interpretación
Según Núñez, la Sagrada Escritura necesita una interpretación gramático-histórica, considerando palabras, estructuras, géneros literarios y figuras retóricas como metáforas, símiles, hipérboles o parábolas. Encima, propone lo que denomina las Cinco “C´s” de la interpretación bíblico: Contenido, ContextoComparación, Civilización y Consulta.
Cada uno de estos aspectos apunta a certificar que el mensaje bíblico sea comprendido de modo fiel y profunda: analizar quién acento, qué se dice, cuándo y dónde; situar los textos adentro del contexto inmediato, del obra al que pertenecen y del mensaje militar de la Sagrada Escritura; comparar escrituras entre sí y con otros pasajes relacionados; entender la civilización de los autores y de su entorno; y consultar los bienes disponibles, desde distintas traducciones y biblias de estudio hasta diccionarios, comentarios y estudios de los idiomas originales, hebreo y heleno.
Para Núñez, la exégesis no es un adiestramiento normativo separado, sino una útil para enseñar y aplicar la palabra de Altísimo con precisión. Advierte que quienes omiten este rigor corren el aventura de propagar interpretaciones equivocadas, debilitando la fe de los creyentes y generando confusión. La interpretaciónsubraya, requiere disciplina y respeto por la integridad del textocombinando comprensión racional con una experiencia espiritual responsable.
En contraste, Mario Rondónpastor adventista, considera que la posición de Abinader refleja la influencia del posmodernismo religiosoque pone acento en la experiencia individual y desconfía de las estructuras institucionales. Rondón recuerda que la Sagrada Escritura está hecha para ser comprendida por cualquier persona que desee conocer a Altísimo y que, aunque el estudio contextual y normativo es valioso, la fe y el discernimiento espiritual siguen siendo fundamentos centrales de la interpretación.
Encima, advierte que pluralizar sobre deficiencias en la formación teológica dominicana ignora la existencia de programas de detención nivel y pastores con doctorados que ejercen liderazgo incluso fuera del país.
Mensaje para todos
Por su parte, Ezequiel Molina Sánchezpastor y referente del evangelismo dominicano, recuerda que la Reforma protestante de 1517 promovió la traducción de la Sagrada Escritura para que cualquier persona pudiera leerla, rompiendo con un monopolio de interpretación reservado a los clérigos.
Para Molina, la Sagrada Escritura es un mensaje accesible para todos, y la preeminencia de la predicación sobre la sapiencia académica —la “disparate de la predicación” que cita en 1 Corintios 1:18-21— subraya que la comprensión espiritual no depende solamente de la formación intelectual.
El debate que se ha generado con las declaraciones de la novato Abinader refleja una tensión histórica: entre la exégesis moderna y académica, que sondeo un disección racional y contextual, y la soy popular y la experiencia directa, que valoran la interpretación espiritual y la accesibilidad de la palabra de Altísimo.
Mientras la novato y Núñez coinciden en destacar el valía del estudio críticoRondón y Molina recuerdan que la Sagrada Escritura fue escrita para ser comprendida por todos, más allá de los títulos o el rigor normativo.
Este contraste muestra que la exégesis no es solo un método de interpretaciónsino igualmente un campo de disputa sobre la autoridadla licitud y la aplicación de la palabra de Altísimo en la sociedad contemporánea.
Lo novedoso del caso Graciela Abinader es que esta discusión, que antiguamente se limitaba a púlpitos y seminarios, ahora se desarrolla en plataformas digitalesgenerando un debate divulgado sobre cómo deletrear y enseñar la Sagrada Escritura en el siglo XXI.
El caso Graciela Abinader demuestra que la exégesis sigue siendo un demarcación de disputa entre conocimiento, autoridad y experiencia espiritual, y que la pregunta central persiste: ¿quién tiene la licitud a interpretar la Sagrada Escritura y gobernar la fe en el siglo XXI?






