EFE.- Un corro de diplomáticas y políticas bajo el amparo de la ordenamiento GWL Voices pidió este miércoles a la Ordenamiento de las Naciones Unidas terminar con la “mano negra” que, según ellas, mueve los hilos en la sombra para que en los 80 primaveras de su historia la A él no haya contado aún con ninguna secretaria general.
La búlgara Irina Bokova, la neozelandesa Helen Clark y la argentina Susana Malcorra -todas en su momento candidatas sin éxito a la Secretaría Genérico- lideran un movimiento universal que, mediante actos públicos y reuniones con representantes internacionales, alcahuetería de conseguir que el reemplazo de António Guterres para el mandato que comienza en 2027 sea una mujer.
“Siempre ha habido una mano negraasí que la imagen de supuesta transparencia (en el proceso de votación) en existencia ha sido falsa (…) Debemos entender que, políticamente hablando, ni siquiera es una votación democrática adentro de los Estados miembros de la A él”, afirmó Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda (1999-2008).
“La mano negra”, desglosó la lideresa neozelandesa, es que la atrevimiento la toman los cinco países con poder de veto en el Consejo de Seguridad (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido) ayer de que ese nombre pase a ratificarse en la Asamblea Genérico.
Un cambio de maniquí en el proceso de selección de la Secretaría de la ONU
“El objetivo sería que la Asamblea Genérico tuviera una votación abierta, por aniquilación, descartando a cada candidato hasta presentarse a los dos finalistas y arriesgarse entonces”, explicó Clark en un evento celebrado de forma paralela a la Semana de Parada Nivel de la ONU, concretamente en la Fundación Ford.
La carrera por la Secretaría Genérico se acelerará con la entrada del próximo año, en un proceso con distintas fases en la que los Estados miembros podrán presentar a sus candidatos.
Hasta el momento, entre los nombres ya anunciados y que resuenan con decano fuerza, destacan los del contemporáneo director normal del Organismo Internacional de la Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, y el de la expresidenta chilena Michelle Bachelet.






