HIGÜEY. En un rincón de La Cutiembre, comunidad rural del municipio de Higüey, habita una historia de aprecio que floreció a dorso de heroína y se mantiene viva a fuerza de respeto, paciencia y complicidad. Evangelista de Jesús, de 76 abriles, y Rafael Castillo, de 89, protagonistas de esta historia, llevan 63 abriles juntos, 59 de ellos unidos en santo nupcias, y son el reflexiva de un tipo de aprecio que hoy parece escasear.
Su primer colisión ocurrió un día cualquiera, pero quedó impresionado en sus memorias para siempre. Ella, una mancebo estudiante que acababa de salir al recreo; él, un muchacho campesino que pasaba montado en un heroína. Sus miradas se cruzaron y, según recuerdan entre risas, fue aprecio a primera panorama. “Le mandé un papelito con mi primo”, cuenta Rafael, rememorando con ternura cómo inició su cortejo. “Luego hablamos con los padres, como se hacía antaño”.
Tras dos abriles de compromiso, en enero de 1962 decidieron conducirse juntos y partieron a heroína, como si se tratara de una estampa sacada de una novelística. Cuatro abriles a posteriori, el 16 de junio de 1966, se casaron por la Iglesia. Desde entonces, su historia ha cubo fruto a cuatro hijos, nueve nietos y ocho bisnietos. Mientras el país y el mundo han cambiado radicalmente, ellos han mantenido una rutina simple pero poderosa: cada mañana inician el día con una taza de té de jengibre juntos, una costumbre que, según Evangelista, “los mantiene conectados desde que sale el sol”.

Cuando se les pregunta si se elegirían de nuevo, su respuesta no deja espacio a dudas: “¡Claro que sí!”. Y aunque reconocen que no todo ha sido color de rosa, aseguran que “el aprecio mutuo lo puede todo”. Rafael afirma que aún le gusta todo de Evangelista, mientras ella destaca que él siempre ha sido “muy trabajador y hogareño”. Su consejo para las nuevas generaciones es claro: “Sean pacientes y tolerantes. En una pareja, cierto debe ceder cuando el otro se enoja, no siempre hay que tener la razón”.
¿POR QUÉ LOS MATRIMONIOS DE ANTES DURABAN MÁS?
La historia de Evangelista y Rafael contrasta notablemente con la verdad de muchas parejas actuales. Según la psicóloga y terapeuta ascendiente Fabiola del Orbe, los matrimonios antiguos solían durar más, en parte, porque las mujeres no trabajaban fuera del hogar y estaban bajo una estructura más tradicional. “Antiguamente, las mujeres eran más sumisas. Se dedicaban enteramente a la casa y los hijos, no tenían ataque a redes sociales ni a una vida independiente. Sin teléfono ni amigas cercanas, su mundo giraba en torno al hogar”, explica la diestro en conversación para El Tiempo. Hoy, en cambio, muchas mujeres tienen empleos estables e incluso mayores ingresos que sus parejas.

Esto ha transformado la dinámica de poder y la modo en que se relacionan en el interior del nupcias. “Las consultas de pareja que recibo muestran que el 59 % de las disputas tienen que ver con amigos y formas de convivir”, señala Del Orbe. La psicóloga igualmente destaca que existen varios factores que afectan a las parejas en la ahora.
Uno de los más comunes es la descuido de comunicación efectiva. Muchas veces, los silencios prolongados, las suposiciones o la dificultad para expresar emociones terminan generando distancia emocional. A esto se suman los problemas económicos —como las deudas, el desempleo o las diferencias en la modo de manejar el capital— que crean tensiones constantes. La infidelidad, ya sea física o emocional, sigue siendo una de las causas más dolorosas de ruptura, al igual que la descuido de tiempo en pareja, que la rutina y las responsabilidades pueden ir erosionando poco a poco.
Del Orbe igualmente señala que el uso excesivo de la tecnología y las redes sociales puede arrostrar a una desconexión emocional, originar celos o sustituir momentos de calidad. Encima, muchas personas llegan al nupcias con expectativas poco realistas o idealizadas, lo que conduce a decepciones cuando la convivencia no cumple con esas ideas. Otro punto de fricción frecuente es la desigualdad en las responsabilidades del hogar o de la crianza, cuando uno de los miembros siente que está dando más que el otro.
Todavía influye el desapego físico y emocional, que puede hacer que el vínculo se enfríe con el tiempo; así como la intromisión de terceros, sean familiares o amigos, y los conflictos del pasado que nunca se resolvieron del todo y que reaparecen en cada discusión. En un tiempo donde muchas relaciones no logran sostenerse, la historia de Evangelista y Rafael nos recuerda que el aprecio serio se construye día a día, con paciencia, respeto y voluntad de seguir delante, incluso en las dificultades. Tal vez no haya fórmulas perfectas, pero sí hay elecciones conscientes, y ellos, sin duda, han favorito adecuadamente… cada mañana, con una taza de té.
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