TEHERAN.- Estados Unidos e Israel lanzaron la orto del sábado 28 de febrero una atentado conjunta contra Irán con el objetivo notorio de «eliminar amenazas» de la República Islámica, tras meses de intimidaciones, alegando el supuesto expansión de armas nucleares y la negativa de Teherán a renunciar a su software nuclear. Como respuesta, Teherán lanzó varias oleadas de misiles balísticos con destino a Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio en el situación de la operación marcial Promesa Verdadera 4.
Anteriormente, la nación persa había despabilado que, si era atacada, respondería lanzando ofensivas contra instalaciones militares estadounidenses en toda la región, que considera objetivos legítimos.
En lo que va de la segunda semana del conflicto, las partes siguen intercambiando golpes y el número de países implicados ha aumentado, mientras crece la incertidumbre en los mercados energéticos mundiales a medida que aumentan los precios del petróleo.
ATAQUES CRUZADOS
Según el Cuerpo de la Custodia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), el país lanzó, en casi 30 oleadas de ataques, golpes contra al menos 27 bases militares en Oriente Medio donde hay desplegadas tropas estadounidenses, así como contra instalaciones militares israelíes en Tel Aviv y otras partes del país hebreo.
Los objetivos de Teherán han sido diversos: la Embajada de EE.UU. en Riad, la refinería saudita de Ras Tanura —secreto por su capacidad de procesamiento de más de 500.000 barriles diarios—, instalaciones energéticas en Catar, los puertos de Salalah y Duqm en Omán y la almohadilla aérea marcial de Al Udeid en Catar, la más amplio de EE.UU. en Oriente Medio, entre otros.
Desde el CGRI manifestaron que Irán «está preparado para una aniquilamiento prolongada hasta castigar al asaltante», prometiendo más «golpes dolorosos». Asimismo, aseveraron que «nuevas innovaciones y armas», que aún no se han utilizado a gran escalera, «están en camino». Se transmitió incluso que el poder legal de Irán sopesa ordenar que los fondos de «enemigos» en el extranjero sean confiscados en el país.
Un incendio en el depósito de petróleo de Shahran tras los ataques de Estados Unidos e Israel, el 8 de marzo de 2026.
A su vez, el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) afirmó que las fuerzas estadounidenses habían atacado más de 3.000 objetivos en Irán desde el inicio del conflicto, incluidos centros de mando y control, sistemas de defensa aérea y sitios de misiles, entre otros blancos. Adicionalmente, aseguraron tener destruido o dañado 43 buques iraníes.
Desde las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) advirtieron que el conflicto armado con Irán será prolongado, pues se tráfico de una «aniquilamiento crucial» que, según afirman, definirá el futuro y la seguridad del país.
En este contexto, el secretario de Extirpación de EE.UU., Pete Hegseth, aseguró que Washington está dispuesto a conservarse «tan allí como haga errata para tener éxito». «Queremos que los iraníes se mantengan en vilo, duden, le den vueltas una y otra vez a lo que podríamos estar dispuestos a hacer, porque bajo el (mandato del) presidente Trump, quizá lo hagamos, y ellos tienen que tenerlo en cuenta», subrayó. Agregó que se reservan el derecho de desplegar «una fuerza» adentro de la República Islámica, aunque por ahora —según reiteró— no la hay.
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