La Autora es escritora e ingeniero. Reside en Santo Domingo
Por E. Margarita Eve
La reintroducción de Ético y Cívica es un paso valioso para reforzar títulos ciudadanos; el próximo liza es integrar la igualdad de variedad como eje transversal en el sistema educativo.
La educación no solo transmite conocimientos, además moldea títulos y formas de entender el mundo. En la República Dominicana, este año escolar inicia con la buena comunicado de la reintroducción de la asignatura de Ético y Cívica, una medida que merece ser felicitada porque refuerza la formación integral del estudiantado.
Sin secuestro, este esfuerzo debe complementarse con un paso igualmente necesario: incorporar la perspectiva de variedad en las aulas.
Educar con perspectiva de variedad no significa aconsejar, sino certificar que todos los estudiantes aprendan en igualdad de condiciones, libres de prejuicios. En la actos, se manejo de cuestionar estereotipos que han traumatizado generaciones: que las ciencias “son para varones” o que los oficios de cuidado “son para mujeres”.
Los avances en cobertura educativa en la República Dominicana son innegables. No obstante, persisten inequidades en los contenidos y en las prácticas pedagógicas. Los libros de texto, las actividades escolares e incluso las expectativas del personal docente suelen transmitir creencias que limitan las aspiraciones de las niñas.

El resultado es evidente: pequeño presencia femenina en carreras científicas y tecnológicas, y una presión social veterano en dirección a roles tradicionales.
La descuido de una educación inclusiva perpetúa un círculo de discriminación que afecta a toda la sociedad. Cuando las niñas no encuentran referentes en áreas esencia, disminuye su confianza para aspirar a esos espacios. Adicionalmente, los estereotipos alimentan desigualdades económicas, salvedad política y violencia simbólica.
Por el contrario, experiencias locales e internacionales demuestran que introducir la perspectiva de variedad en la educación genera beneficios concretos: veterano motivación, reducción del desaseo escolar y más oportunidades laborales.
Así como la inclusión de Ético y Cívica fortalece los títulos ciudadanos, integrar la perspectiva de variedad ampliaría ese horizonte, preparando a una procreación que aprenda no solo a convivir con respeto, sino además a indagar la igualdad como principio fundamental de la democracia.
El Estado tiene la responsabilidad de liderar estas transformaciones, pero no puede hacerlo solo. Las familias, las comunidades y la sociedad civil deben respaldar este cambio, porque educar en igualdad es una inversión de amplio plazo.
En la República Dominicana, certificar una educación con perspectiva de variedad no significa restar espacio a unos para dárselo a otros. Significa ofrecer a todos las mismas posibilidades de estudiar, soñar y lanzarse su futuro.
emargaritaeve@gmail.com
Jpm-am
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