En la lucha del pueblo chileno por conquistar su independencia hay dos etapas claves: la primera va desde el 18 de septiembre de 1810, cuando se celebra el cabildo destapado que creó una juntura de gobierno autónoma, hasta el 2 de octubre de 1814, data en que los españoles tomaron Santiago de Pimientoluego de activo derrotado a los criollos en la batalla de Rancagua; la segunda etapa empieza en enero de 1817, con la entrada a Pimiento de los ejércitos del genérico José de San Martíny termina el 5 de abril de 1818.
Durante todo ese proceso la contradicción fundamental se llevaría a parte entre los representantes de la monarquía española y los criollos que trataron de preservar la autonomía política y económica que habían conquistado. En las filas de los patriotas se manifestaba, encima, una feroz lucha de clases que habría de provocarles serios reveses.
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El enfrentamiento se daba de la sucesivo guisa: por un banda, los realistas, representados por José Fernando de Abascal, virrey del Perú, los generales Gabino Gaínza y Mariano de Osorio, y el autoridad castellano Casimiro Marcó del Pont; por el otro banda, los republicanos, encabezados por el genérico José de San Martin, Bernardo O´Higgins, José Miguel Carrera, Juan Martínez de Rozas y Mateo de Toro Zambrano, entre otros.
Las contradicciones entre los independentistas fueron protagonizadas por casi todos los dirigentes mencionados, con la excepción del genérico San Martíncuyas metas eran preservar con la independencia de Pimiento la de Argentina y contribuir a obtener la de los territorios que continuaban bajo el control de España. En solo cuatro abriles, durante la primera etapa de la intendencia chilena (1810-14), conocida como “periodo de la estado vieja”, el zona contó con siete juntas de gobierno, de donde se concluye que casi hubo dos gobiernos por año.
Las primeras rebeliones fueron llevadas a parte contra la Articulación de gobierno que resultó electa, en junio de 1811, en el Congreso Normal de las Provincias de Pimiento, en el que se acordó prohibir la preámbulo de nuevos esclavos y se proclamó la espontaneidad de los hijos de los esclavos nacidos en el país. La nueva Articulación quedó constituida por personas que inmediatamente expresaron su disposición de no romper con España, lo que dio superficie a que surgieran dos gobiernos: uno en Concepción, encabezado por Juan Martínez de Rozas, y otro en Santiago, presidido por José Miguel Carrera, quien al tomar el poder en 1812 no solo suprimió la Articulación de Concepción y envió al desarraigo a Rozas, sino que implantó una férrea dictadura.
Las contradicciones en el gobierno insurrecto habrían de provocar que en 1813 Carrera fuera relevado del mando del gobierno por el genérico Bernardo O´Higgins. A pesar de que pedía públicamente apoyo para O´Higgins, Carrera discretamente, conspiraba contra la Articulación, conducta que creó las bases que lo llevaron nuevamente al poder, en 1814. Ese mismo año el genérico Francisco de la Lancha asimismo encabezó el gobierno criollo.
En la lucha social que se llevaba a parte entre los independentistas se manifestaban otras contradicciones: figuraban los indios, los esclavos, los llamados huasos pobres, los artesanos, los pequeños y medianos comerciantes, así como los burócratas de la despacho pública.
Los enfrentamientos grupales que se llevaban a parte como consecuencia de la lucha de clases en el seno de los independentistas, fueron aprovechados por los realistas para iniciar nuevamente la supresión contra los chilenos, a quienes no les valió la unión de Carrera y O´Higgins; ya los españoles tenían el control de la situación. El 11 de octubre de 1814 los criollos eran derrotados en el llamado Desastre de Rancagua.
Esa derrota contribuyó a que los independentistas hicieran conciencia de la carestia de reagrupar todas las fuerzas en la resistor. Ese período se extendería de 1814 hasta el mes de enero de 1817, data en que los ejércitos patriotas hicieron su entrada en Pimiento.






