EL SEIBO. La maternidad trae muchos cambios en la vida de una mujer. No solo cambia el cuerpo, incluso cambian la mente y las emociones. Durante el inconveniente, el organismo se transforma para proteger al bebé y prepararse para el parto, y la piel es una de las primeras en reflectar estos cambios. Especialistas señalan que entender lo que ocurre y cómo cuidarse puede ayudar a proceder esta etapa con más tranquilidad y confianza.
La dermatóloga Leidy Zorrilla, explica que lo más importante es que la mujer encinta comprenda que su cuerpo y su piel pasarán por cambios normales. Por eso, recomienda medidas básicas como hidratarse perfectamente, evitar la exposición prolongada al sol y usar jabones neutros que no irriten la piel. Estos cuidados sencillos ayudan a alertar molestias y a sostener la piel más sana.
LOS CAMBIOS MÁS COMUNES
Entre los cambios más frecuentes durante el inconveniente se encuentran la picazón, las erupciones, la sensación de tirantez, las estrías, el melasma (manchas oscuras en la piel) y la aparición de várices. Estos cambios ocurren principalmente por las alteraciones hormonales y el estiramiento de la piel a medida que el bebé crece. Asimismo pueden aparecer afecciones como foliculitis, prúrigo, urticaria o sarpullidos. Según la experto, la mejor guisa de manejarlos es con un cuidado adecuado de la piel y el uso de productos suaves. En muchos casos no se requiere un tratamiento complicado, pero sí constancia y seguimiento médico para evitar que las molestias empeoren.
CUIDADO BÁSICO
Un punto secreto durante el inconveniente es aprender qué productos evitar. La Dra. Leidy advierte que no se recomienda el uso de ingredientes como ácido glicólico, ácido salicílico, cafeína, minoxidil, hidroquinona, peróxido de benzoilo ni retinoides, ya que pueden representar riesgos. En su ocupación, se deben utilizar productos seguros y, preferiblemente, indicados por un dermatólogo. Para alertar las estrías, se aconseja tomar suficiente agua, sostener una viandas rica en frutas y verduras con vitaminas A, C y E, y aplicar cremas antiestrías y aceites de forma diaria.
Aunque no siempre se pueden evitar, estos cuidados ayudan a mejorar la elasticidad de la piel. La rutina ideal incluye jabones neutros o leches limpiadoras, cremas hidratantes con pH balanceado, protector solar y exfoliaciones manuales suaves, evitando las exfoliaciones químicas. Para problemas como acné, manchas o resequedad, lo mejor es no automedicarse y seguir rutinas simples con productos gentiles. La experto recomienda presentarse al dermatólogo una vez al mes, ya que la piel cambia en cada etapa del inconveniente. Asimismo es importante despabilarse atención médica si aparecen enfermedades inflamatorias, picazón intensa, lesiones persistentes o abscesos.
AUTOESTIMA Y ACEPTACIÓN
Más allá de lo físico, estos cambios pueden afectar la autoestima. Muchas mujeres, al mirarse al espejo, no se reconocen. El aumento de peso, las estrías y otras marcas pueden originar incomodidad, especialmente en una sociedad que presiona por “retornar al cuerpo de ayer”. La psicóloga costarricense Francela Jaikel, experto en trastornos de la conducta alimentaria, recuerda que aceptar los cambios del cuerpo tras la maternidad es secreto para proteger la autoestima. El cuerpo ha hecho poco extraordinario: dar vida. Comprender que necesita tiempo y cuidado ayuda a proceder esta etapa con maduro aprecio propio y bienestar.
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