“Cuando (la burbuja) se rompa, será positivamente malo, y no sólo para la gentío en la IA”, dijo el patrón y versado en IA Jerry Kaplan en un panel de Silicon Valley huecograbado por el bbc. “Va a tirar alrededor de debajo al resto de la capital”. Esta advertencia llega en un momento en que economistas, inversores, empresarios y el manifiesto en normal se preguntan si todo el pasta que se invierte en inteligencia fabricado (IA) valdrá la pena. ¿Todo esto dará sus frutos en un futuro reflexivo en el que la IA podría conducir a una sociedad mejor y próspera, o estallará la burbuja y afectará a la capital mundial?
Se forma una burbuja cuando el entusiasmo impulsa valoraciones más allá de lo que la tecnología o los fundamentos empresariales pueden demostrar. Con la IA, se están canalizando enormes cantidades de pasta alrededor de las empresas, y los inversores están apostando fuertemente a la promesa de que la IA remodelará la sociedad. Sin incautación, este auge puede no ser sostenible.
OpenAI, creador de ChatGPT, todavía no ha obtenido ganancias a pesar de la enorme inversión. Nvidia además ha experimentado un aumento de pasta conveniente a la demanda de sus productos computacionales para satisfacer las deyección de IA, y esta escasez de chips impulsada por la IA podría ensalzar los productos que se compran. Sin incautación, gran parte de esa demanda está impulsada por inversiones circulares. Las empresas financiadas por Nvidia gastan ese pasta para comprar sus productos. A medida que estos patrones se intensifican, la pregunta es: si estamos en una burbuja, ¿qué tan malo será si estalla?
Señales de que se está formando la burbuja de la IA
Parece que actualmente estamos viendo el aumento de la IA y el colapso de todo lo demás. Uno de los signos más fuertes de que se está formando una burbuja es el desequilibrio entre la cantidad de pasta que se invierte en la IA y el poco retorno financiero que se genera. Las principales empresas de IA siguen operando sin ganancias sustanciales, pero los inversores siguen invirtiendo más haber en ellas. Esto nos recuerda la burbuja de las puntocom, donde empresas con modelos de negocio no probados recibieron financiación masiva simplemente por ser parte de una nueva tecnología de moda. Hoy en día la IA parece estar siguiendo un camino similar.
La situación de Nvidia es otra señal de alerta. Su crecimiento explosivo está unido a la demanda del hardware necesario para la IA, pero gran parte de esa demanda es circular. Nvidia invierte en nuevas empresas de inteligencia fabricado que luego utilizan esos fondos para comprar chips Nvidia, inflando el éxito de la empresa sin reverberar una estabilidad actual del mercado. Este tipo de onda de inversión impulsa artificialmente las valoraciones, creando la ilusión de una demanda sostenible. Sin incautación, si los bucles se rompen, el valía que sostienen podría colapsar con ellos.
Las grandes cantidades de deuda en el sector tecnológico añaden aún más presión. Al igual que en la crisis inmobiliaria de 2008, donde el endeudamiento obvio impulsó un auge inestable, muchas empresas de inteligencia fabricado están aceptando préstamos masivos para crecer rápidamente. Solo este año, miles de millones de dólares en préstamos tecnológicos indican un ecosistema que depende de una inversión constante en emplazamiento de una rentabilidad probada.
¿Qué pasa cuando la burbuja explota?
El auge de la IA ha creado una demanda para construir cada vez más centros de datos. De hecho, las deyección energéticas de la IA son tan altas que su realización de energía podría aumentar incluso si no la utiliza. Estas instalaciones tienen una vida útil limitada y no pueden reutilizarse como lo hace la infraestructura tradicional, como las carreteras. Si las inversiones en IA colapsan, muchos de estos centros de datos podrían convertirse rápidamente en cáscaras industriales abandonadas. Como dijo Kaplan al bbc“Estamos creando un nuevo desastre ecológico provocado por el hombre”.
Las consecuencias económicas además podrían ser graves. Las acciones relacionadas con la tecnología representan aproximadamente un tercio del mercado de títulos de EE. UU., y Nvidia por sí sola está valorada más que todo el país de Japón. Por lo tanto, un colapso repentino en el sector de la IA tendría repercusiones en los mercados financieros de todo el mundo. Las empresas que dependen del crecimiento impulsado por la IA podrían tener dificultades y el mercado de títulos podría sufrir un duro ataque. Las empresas en dificultades a menudo provocan despidos y los desempleados gastan menos pasta, lo que además afecta a la capital.
Por postrer, el endeudamiento interconectado entre las empresas tecnológicas crea un nivel peligroso de peligro financiero compartido. Sin una sola empresa que tenga toda la deuda o la responsabilidad, un colapso sería caótico y difícil de contener. De forma similar a la crisis de las puntocom o el fin de la fiebre del oro, las estructuras construidas para soportar el auge de la IA podrían restar a espaldas como cascarones vacíos. Una vez que estalle la burbuja, la recuperación puede admitir primaveras.




