Por Kel Kelvin Ortiz Faaa
La República Dominicana está a las puertas de consolidar el mejor año turístico de toda su historia. No es una frase hecha, ni un optimismo vano: son los números, las tendencias y la coyuntura internacional los que apuntan en dirección a un pestillo de año sencillamente extraordinario para el sector que más dinamiza la peculio franquista.
Entre enero y octubre, el país recibió 9.283.767 visitantesuna emblema que confirma un crecimiento sostenido y un impacto directo en empleos, consumo interno, inversión extranjera y bienestar financiero. Es el turismo funcionando como una maquinaria sólida, resiliente y cada vez más diversificada.
Pero lo que viene ahora es un tablado que pocos habían previsto con esta magnitud: la demanda repentina generada por los devastadores posesiones del huracán Melissa en Jamaica, Bahamas, Cuba y Haitídestinos claves del Caribe que hoy enfrentan serios daños en su infraestructura hotelera, aeroportuaria y de servicios.
Esa existencia internacional ha redireccionado de guisa masiva a miles de turistas en dirección a la República Dominicana. Y el país, allí de improvisar, ha respondido con presteza, estructura y previsión.
Las autoridades han facultado 800 vuelos adicionalesentre operaciones regulares y chárter, para absorber ese flujo inesperado en plena temporada suscripción. El noticia es persuasivo: toda esa demanda que quedó varada en otros destinos del Caribe está llegando aquí, a nuestros aeropuertos, a nuestros hoteles y a nuestras playas.
“Todo ese turismo está redireccionándose en dirección a República Dominicana”.
Y no es para menos. Mientras otros destinos tratan de recuperarse del impacto meteorológico, la República Dominicana exhibe estabilidad política, seguridad turística, infraestructura moderna, capacidad hotelera arreglado y, sobre todo, una reputación internacional que se ha reses con trabajo: la de ser el destino más confiable del Caribe.
Si el 2024 ya marcó un récord con 11.192.047 visitantes —incluyendo 8.5 millones de turistas por vía aérea y 2.7 millones de cruceristas—, todo indica que esta vez superaremos esa emblema con holgura. No solo será un nuevo récord: será el año en que el turismo dominicano se consolidará como líder inmutable de la región.
Pero más allá de los números, lo que está ocurriendo refleja poco más profundo: La República Dominicana se convirtió en el refugio seguro del turismo caribeño. Somos el destino que no se detiene, que se adapta y que crece incluso en medio de la adversidad regional.
Este, sin duda, será el mejor año del turismo en la República Dominicana.
Y lo mejor aún está por venir, con la tercera impresión de la feria turística “Turismo y Atracciones Samaná 2026”.
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