Altagracia Salazar
Lo final que se supo del caso Jet Set es que los propietarios del establecimiento donde murieron 238 personas estaban demandando una nueva investigación especializada sobre las causas del siniestro. Es poco a lo que tienen derecho.
https://www.youtube.com/watch?v=k8c_eyp5ysy
El crónica oficial sobre las causas del desplome del techo de la discoteca Jet Set fue entregado en junio a la Procuraduría Normal de la República. La ingeniería forense la realizó la Oficina Doméstico de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones, para lo cual se valió de tres peritos, dos dominicanos y uno estadounidense.
De la consternación original, del choque que propició un desdicha colectivo del país completo queda un indeterminado retentiva en los medios de comunicación que hoy traen una que otra historia de los sobrevivientes.
Nadie tiene que decirnos de lo tardo que son los procesos judiciales en RD sobre todo si entre los involucrados hay clan rica y o clan con poder o con vínculos con el poder. Los casos de pobres van como caña para el ingenio.
Una no sabe si una nueva investigación forense sobre las causas de la tragedia cambiará en poco el proceso, más allá de ralentizarlo, pero es parte del derecho.
Lo que no cambia es la ingenuidad de 238 muertos, lo que no cambia es la ingenuidad de una treintena de niños y niñas huérfanos, algunos de ellos huérfanos de padre y principio. Conozco por lo menos un caso en que una grupo está desalojando a los huérfanos que no tienen más apoyo que los vecinos.
Se entiende que no se puede extender el dolor colectivo causado por la tragedia pero siquiera se puede borrar.
Las familias de las víctimas y la sociedad completa demanda la honradez necesaria en este caso.
Las víctimas importan. El numero de muertos es relevante sobre todo porque no es un caso asociado a la naturaleza. Fueron muertes que se pudieron evitar.
El huracán George dejó un comprobación de 283 muertes, en la riada de Jimaní se contaron 370 cadáveres pero la mayoría no eran dominicanos fueron cuerpos arrastrados por el río Blanco en el tránsito de la isla.
La sociedad no puede olvidar esta tragedia y pareciera que está pasando.






