Barcelona (España), 10 de Julio (EFE).- Un estudio liderado por el gachupin Instituto de Investigación del Hospital del Mar identificó las ‘semillas’ de la metástasis del cáncer de mama, unas proteínas que favorecen la supervivencia de las primeras células malignas que colonizan nuevos órganos.
El descubrimiento de la función de estas proteínas, las TIM-3, abre la puerta a diseñar tratamientos para cerrar su hecho y precaver la metástasis antaño de su aparición clínica, es sostener, antaño de que haya síntomas o se pueda detectar, informó el Hospital del Mar.
La investigación fue publicada en la revista Cancer Cell y contó con la décimo de científicos del Hospital del Mar y del Especie Gachupin de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM).
Los científicos ya conocen la molécula TIM-3 por sus funciones en la modulación del sistema inmunitario y existen fármacos orientados a su inhibición.
Sin bloqueo, es la primera vez que se identifica la función de TIM-3 en las células más agresivas iniciadoras de metástasis, las ‘semillas’ que colonizan nuevos órganos, señaló el Hospital el Mar en un comunicado.
El momento de la venida al nuevo víscera es fundamental pero poco conocido, porque no hay manifestaciones clínicas ni técnicas que permitan investigarlo.
A pesar de ello, los investigadores pudieron estudiarlo a través de un maniquí de ratón y lograron describir el papel secreto de TIM-3 en la supervivencia de las primeras células tumorales que arraigan en los órganos afectados.
Los investigadores observaron que, cuando las primeras células tumorales llegan al nuevo víscera, la TIM3 les permite que puedan suprimir el sistema inmunitario del cuerpo, que debería destruirlas.
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El momento crítico de la colonización
Así, las células colonizadoras se aseguran su supervivencia en un momento crítico, puesto que son aún pocas las recién llegadas al nuevo víscera.
“Se comercio de una grado de vulnerabilidad de la enfermedad, ya que quedan pocas células y, si entendemos qué pasa y somos capaces de erradicarlas, dispondremos de una gran oportunidad para evitar la metástasis clínica, que es la grado peligrosa de la enfermedad”, explicó el investigador del Mar y GEICAM Toni Celià-Terrassa, que firma el estudio.
El estudio abre la puerta a diseñar nuevas terapias o usar fármacos ya existentes que bloqueen la hecho de esta proteína, para evitar la aparición de nuevos tumores.
En paralelo a la investigación con ratones, los científicos comprobaron en una cohorte de pacientes del Hospital del Mar que aquellas pacientes con tumores con niveles altos de TIM-3 tenían más aventura de metástasis y de mal pronóstico.
Así, “tener herramientas para estas pacientes de detención aventura, como las que son TIM3 positivo, puede permitir aplicarles una terapia anti-TIM-3 luego de cirugía para evitar la posterior recaída y precaver la metástasis”, declaró Celià-Terrassa.
Los investigadores consideran que habría que aplicar el tratamiento antaño de la aparición de la metástasis, pues cuando ya se ha producido la enfermedad es más difícil de controlar y TIM-3 deja de tener la misma relevancia.
Pero antaño habría que desarrollar ensayos clínicos pertinentes que validen la posibilidad de utilizar tratamientos existentes para inhibir esta proteína en las células portadoras de TIM-3, antaño y luego de la cirugía. EFE
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