El Pregonero, SANTO DOMINGO. – Durante la celebración del panel «Democracia, Gobernanza y Proscenio Internacional», organizado por el Centro de Descomposición y Estudio de la Comunicación (CAESCO), expertos en derecho y legisladores advirtieron sobre la emergencia de refrescar el situación legítimo dominicano para malquistar los desafíos de la «balcanización» tecnológica y la concentración de mercados.
El aventura de la obsolescencia legítimo
El Dr. Pascal Peña-Pérez, doble en Derecho Internacional, señaló que el presente marco internacional, impresionado por tensiones geopolíticas y la competencia entre potencias por el control de minerales críticos, datos, infraestructura digital y estándares regulatorios, está redefiniendo la soberanía y planteando nuevos desafíos a la gobernanza democrática.
Señaló que, aunque la República Dominicana ha renovador en la modernización del Estado, la digitalización de servicios públicos y la diversificación de su pertenencias más allá de los pilares tradicionales —apostando incluso por inversiones tecnológicas estratégicas como las anunciadas por Google y Nvidia—, ese progreso debe ir acompañado de una edificio jurídica sólida.
Sostuvo que robustecer la capacidad institucional y técnica es esencial para construir autonomía estratégica, y que la modificación de la ley de protección de datos y de delitos de suscripción tecnología, así como la aprobación de una ley de ciberseguridad e infraestructura crítica, constituyen condiciones indispensables para preservar la soberanía, la seguridad jurídica y la estabilidad democrática en un entorno completo cada vez más polarizado.
Competencia como señal democrática
Por su parte, la Dra. María Elena Vásquez, presidenta de Procompetencia, enfatizó que no puede existir una democracia de calidad sin reglas claras en los mercados.
La doctora subrayó que en el presente marco de fragmentación completo, la excarcelado competencia ha dejado de ser una simple métrica económica para convertirse en una aparejo de supervivencia geopolítica.
Explicó que países que logran robustecer sus marcos regulatorios y eliminar los privilegios de mercado no solo protegen su democracia interna, sino que envían una señal de confianza y seguridad jurídica al mundo.
Según la experta, frente a las tensiones entre grandes potencias, la República Dominicana debe suponer por instituciones inclusivas y reglas de distracción honrado, lo que permitirá al país navegar las turbulencias de la geoeconomía completo sin ofrecer su estabilidad social.
Diplomacia y blinda institucional
Desde la perspectiva política, la Diputada Juliana O’Neal, vicepresidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, defendió la «diplomacia parlamentaria» como la primera serie de defensa del país.
Explicó que el Congreso debe comportarse como un actor dinámico que anticipe tendencias globales y armonice leyes que blinden la gobernanza dominicana frente a crisis externas. “Cada ley que aprobamos debe ser un escudo que asegure que, a pesar de las crisis internacionales, nuestro país pueda seguir avanzando”, sostuvo la legisladora.
Un compromiso con el descomposición sereno
El presidente de CAESCO, Miguel Otáñez, cerró el choque resaltando que la ocupación de la institución es precisamente conectar la teoría política con la habilidad legislativa.
“Este diálogo averiguación que la ciudadanía y los tomadores de decisiones comprendan que el marco internacional es un coeficiente secreto para nuestra estabilidad democrática”, concluyó Otáñez.
El panel, que contó con la moderación del destacado periodista Cristian Cabrera, reunió a diversos sectores de la vida pública interesados en el fortalecimiento institucional de la República Dominicana.
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