El asesor agropecuario del Poder Ejecutante, Eric Rivero, afirmó este lunes que durante las administraciones del expresidente Leonel Fernández la agricultura dominicana no ocupó un sitio prioritario en la dietario de incremento del país.
“Escuchar ahora un discurso en defensa de la producción franquista contrasta con la ingenuidad que vivió el campo dominicano durante los abriles de gobierno de Leonel Fernández, marcados por un pequeño financiamiento oportuno, poca inversión en infraestructura rural y escaso respaldo a la tecnificación agrícola”, expresó Rivero, en respuesta a recientes eclaraciones del exgobernante.
Sostuvo, en nota de prensa, que durante esos períodos todavía se recurrió a importaciones para desavenir situaciones de escasez, sin que esas medidas estuvieran acompañadas de planes estructurales dirigidos a proteger de guisa sostenible la producción tópico.
“El expresidente Leonel Fernández, que hizo de la globalización una bandera discursiva constante, no promovió las acciones necesarias para que el campo dominicano estuviera preparado frente a los desafíos de la transigencia de los mercados. Todo lo contrario, los productores son testigos del descuido que sufrimos”, afirmó Rivero, productor lechero.
Rivero apuntó que el problema del labrantío no se resuelve sólo restringiendo o liberando importaciones, sino desarrollando capacidades productivas internas de guisa continua, con políticas públicas estables y de derrochador plazo.
“Esa fue una deuda histórica que arrastró el sector por abriles”, indicó.
Agregó que en esas gestiones varios rubros tradicionales perdieron competitividad, se redujo la rentabilidad en distintas cadenas productivas y no se impulsaron políticas efectivas para avalar el licencia generacional en el campo.
Aseguró que siquiera se consolidaron estrategias para compendiar la dependencia de insumos importados, “una situación que hoy impacta directamente los costos de producción” y que, a su sumario, debió haberse abordado con longevo visión de futuro.
Rivero consideró que el debate sobre la situación contemporáneo del labrantío es necesario, pero debe darse con memoria histórica y coherencia.
“El campo dominicano no puede ser un tema de temporada electoral. Necesita ser una prioridad permanente del Estado, más allá de los discursos políticos”, concluyó.







