No se pueden regatear los avances registrados en el sistema sumarial de República Dominicana. Sería una mezquindad desmentir que la dependencia de equidad ha mejorado la reforma del sistema. Sin retención, son muchos los desafíos que todavía tienen que superarse para que la equidad genere la confianza y el respeto que necesita para pugnar su papel en un régimen tolerante.
Las autoridades judiciales no pueden tumbar la cara ni ponerse una venda para no ver los reales desafíos que enfrenta el sistema, que no son otros que la imparcialidad, la equidad y la razonabilidad en los procesos.
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