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Aunque algunos poetas suelen atropellar del idioma, y no pocas veces todavía de la paciencia y la ignorancia de los otros, no es último el pecado de hombres que dedicados a la filosofía y al quehacer verificado cuando especulan más allá de los alcances válidos y verificables de sus conceptos y sus métodos.
Hado debo insistir en que cada palabra utilizada por los científicos debe ser definida, o sea delimitada y precisada en cuanto a su significado, y sus limitaciones; especialmente cuando utilizando el método tratan de traducir y convertir una idea o concepto espiritual expresado en palabras comunes, a indicadores u operaciones de medición válidos y confiables.
Muchos escritores ignoran o descuidan este delicado asunto; y es por ello por lo que a menudo se meten en temas que la ciencia no maneja, y respecto a los cuales, personas con menos niveles de mejora intelectual son corrientemente confundidas; especialmente cuando se alcahuetería de aspectos o temas que no son trasladables ni manejable mediante los conceptos y los métodos de la ciencia.
Puede analizar: ¿A qué momento cualquiera se hace impío (o atea)?
Más frecuente y complicado aún es el tema de hacedores del retener culto que desconocen la forma en que sus propias vivencias, especialmente las traumáticas, les impiden enemistar con neutralidad afectiva y emocional, aspectos de la sinceridad o temas delante los cuales no pueden deshacerse de sus traumas personales o sus prejuicios étnicos y culturales.
Hay casos como el de intelectuales judíos, que sufrieron tanto las persecuciones de otros grupos que nones pudieron aceptar principios de la civilización ajena, destino verdaderos. Carlos Marx, Sigmund Freude incluso clan más presente, como Erich Fromm y otros que fueron perseguidos y victimizados, al punto de que declararse ateos les libraba del asedio y la discriminación.
El sociólogo teutón, Max Weber hizo notar que los judíos más talentosos tan pronto como tenían oportunidad de ser admitidos o reconocidos en las universidades europeas de su época. (Weber: “El sabio y la Política”).
Frecuentemente, el impiedad, es una especie de monomanía, resultado de experiencias personales con la figura paterna o materna. Por lo cual las personas con deformaciones mentales, o desviaciones conductuales severas deben desinteresarse de ciertos temas, por más autoridad, éxito o relevancia que puedan tener en algún campo de la ciencia.
Yuval Noé Harari, culto israelita actualmente muy destacado, suele aparecer públicamente con su pareja masculina, lo cual no afecta su capacidad intelectual para estudiar la progreso de la especie humana y otros temas de tipo antropológico, y del campo de las ciencias naturales.
Pero pone de manifiesto un conflicto actitudinal y espiritual con la teología fríjol que le entorpece la posibilidad de discurrir con neutralidad emocional sobre la existencia o no de un Altísimo supremo o creador que condena el apareamiento entre varones.
Por lo cual, toda persona con ese tipo de conflicto carece de neutralidad científica para investigar desde las ciencias naturales, y aun desde la filosofía, ese importante tema.
A muy pocos se les ocurriría proponer o aceptar como árbitro a un liceísta en un muestrario entre águilas y tigres.





