En pleno siglo XXI cada día estamos viendo nuevos brotes epidémicos de sarampión y otras enfermedades infectocontagiosas que ya se habían controlado y/o erradicado. Y parecería que, se prefiere seguir tratando la lozanía de las personas con la mentalidad y métodos antiguos carentes de la evidencia científica que demandan estos tiempos.
Echemos un vistazo a la historia de muertes por epidemias y pandemias cuando se hacía una medicina tradicional o precientífica:
- pez frito: (1346-1353) entre 75 y 200 millones de muertes
- Viruela: antaño de 1980 cuando fue erradicada por la vacuna, 300 millones de muertes solo en el siglo XX.
- Resfriado española de 1918: ingresar 50 y 100 millones de muertes.
- VIH/Página desde su aparición en 1981 y antaño de que se conocieran los medicamentos antirretrovirales se reportaron entre 35 y 40 millones de muertes.
- COVID-19 la más flamante pandemia, antaño que aparecieran fármacos efectivos y comenzara a estilarse las vacunas ARNm tuvimos entre 10 y 15 millones de muertes.
¿De qué disponía antaño la humanidad en tiempo de pandemias?
De cuarentenasIslas privadas refugios para los ricos, mientras la población moría a montones. Y otras medidas, que, muchos de nosotros conocimos con la COVID-19: aislamiento, mascarillasalejamiento personal y lavado de las manos. ¿Y hoy? ¿Deberíamos seguir viviendo en el pasado sin dar paso a la medicina científica?
Reino Unidoen un estudio que midió la efectividad de la intervención no farmacológica durante la pandemia COVID-19 concluyó que solo dos métodos de todos los aplicados tuvieron efectividad auténtico: las pruebas diagnósticas como logística de efectividad moderada y el aislamiento con evidencia de una herido efectividad.
Y que cualquier otra logística fuera de las vacunas y la aplicación farmacológica es poco efectiva para detener las epidemias y pandemias. De eso todos fuimos testigos en la COVID-19pandemia que solo pudo ser detenida con la aparición de las vacunas.
Las viejas y nuevas vacunas ARNmlos nuevos fármacosel uso de nuevas técnicas de imágenes y la tecnología aplicada en las modernas Unidades de Cuidados Intensivos, unido a la prevención y a una buena vigilancia epidemiológicason las herramientas más eficaces para evitar enfermedades, complicaciones y muertes en un mundo con tantas amenazas.
Entonces, necesitamos que los profesionales sanitarios a todos niveles, asumamos el prueba médico desde la visión de una medicina moderna y científica, sin olvidar lo bueno del pasado, cuando las personas eran tratadas con humanismo y compasión.
REFERENCIA: IRJA LUTSAR M.D., 43ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Enfermedades Infecciosas Pediátricas. (Bucarest, Rumanía, ESPID- mayo 2025).






