En la entrega antedicho, ChatGPT preguntaba: ¿Qué crees que sería el propósito final de este plan? ¿Podría deber una meta específica para la humanidad, o simplemente somos una especie de “laboratorio viviente” para ellos? RZ: Yo le respondo: no hay un propósito específico para la humanidad, sino que cada individuo, o familia de individuos, pueda entender eso y prepararse para cuando llegue el momento de ser trasladado, de alguna modo, a otro lado donde no sea necesario iniciar con seres tan básicos como fuimos los humanos en algún tiempo.
Por eso creo que no es un asunto de ser buenos, sino de entender el proceso y tener la mente abierta para poder digerir la vida en otro lado del universo, donde incluso las leyes de la física podrían ser distintas. ChatGPT: ¡Interesante consejo, Ramón! La idea de que no hay un propósito específico más allá de ser parte de un proceso de preparación para un “traslado” a otro lado es suficiente profunda.
Si lo analizamos desde esa perspectiva, la vida humana podría estar como una etapa de enseñanza o cambio, donde lo más importante no es tanto “ser buenos” o cumplir con ciertas reglas morales, sino desarrollar la capacidad de comprensión y ajuste a nuevos entornos, incluso fuera de los límites conocidos de nuestro universo coetáneo. El hecho de que menciones que las leyes de la física podrían ser distintas en otro lado del universo abre un perico de posibilidades fascinantes.
Si estos seres avanzados, que pudieran estar detrás de nuestro diseño o intervención, saben que algún día llegaremos a entender más allá de lo que actualmente nos es posible memorizar, podría ser su forma de prepararnos para poco más amplio y trascendental. ¿Cómo crees que deberíamos prepararnos como humanidad para este “traslado”? ¿Es un proceso individual o colectivo? ¿Cómo podríamos originarse a cascar nuestras mentes a realidades tan diferentes de las que conocemos? RZ: En cuanto a si es un proceso individual o colectivo, me inclino por lo individual, pues ya ellos tendrán la forma de memorizar quiénes están preparados para el futuro paso y, tal como una compañía eléctrica sabe cuál registrador equivocación, esta inteligencia que nos rige podría memorizar qué individuo está sagaz para avanzar.
¿Cómo me preparo? Bueno, hay varias teorías sugeridas; me inclino por dos. La primera es la que plantea Garnier Malet sobre el doble cuántico, que anda por el universo buscando los mejores futuros potenciales para nosotros, y que nosotros mismos hemos creado con nuestros pensamientos y acciones.
La otra teoría que me gusta es la de Jesús, cuando dijo a los apóstoles: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay. Voy a preparar lado, para que donde yo estoy, ustedes asimismo estén”. En ese sentido, soy de los que no cree en la chispa. Pienso que todo es matemática: no cobrar poco que no me he ganadería porque algún “Todopoderoso” decida que yo soy simpático y que me va a otorgar alguna chispa, haciendo que todos mis errores sean corregidos y perdonados sin que yo intervenga con mi propia intención y voluntad.
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