
Un heredero de la red social Instagram me llamó la atención, a raíz de nosotros divulgar un comentario en torno al zapateo de la diputada por la provincia Duarte, Dorina Rodríguez, en el acto inaugural del año escolar 2025-2026 en la ciudad de San Francisco de Macorís, reclamándonos que ese tema no tenía la importancia para tratarlo de forma pública, y que había cosas más importantes de qué platicar.
Sentí, delante ese heredero, que me decía que estábamos perdiendo el tiempo, hablando de la alegría mostrada por la legisladora.
Y la verdad, es que esa persona que se tomó la molestia de comentar nuestra publicación, tiene toda la razón, que es verdad, que hay temas más importantes para la parentela, en vez de tratar el dichoso zapateo de Dorina.
Debo confesar, que me sentí muy adecuadamente, porque hay personas que me siguen, y que esperan de nosotros, comentarios y disección sobre la sinceridad política, social, y económica de nuestro pueblo y del país, en vez de perder tiempo en nimiedades como la expuesta por nosotros y otros comentaristas.
Dorina, tiene su derecho a bailotear, incluso conmemoración que, en una entrevista en un software de televisión, ella dijo que sus inicios en la política, fue bailando en una patana durante una caravana encabezada por el doctor José Francisco Peña Gómez.
De forma pues, asumo que ella se sintió atraída por la música cadenciosa que sonaba, y simplemente le dio riendas sueltas a una circunstancia que vive internamente de ella, y que por demás es saludable, como lo es el zapateo.
El tema en cuestión se enclava tanto en mi mente, que anoche soñé viendo a Dorina bailando en el mundialmente popular carnaval de Río de Janeiro en Brasil, a ritmo de la samba, la diputada movía sus pechos y su cadera, delante una multitud enardecida de personas de diversas nacionalidades que disfrutaban dicho espectáculo bajo la sombra de un pote.
Sueño fue, y en sueño se quedó.
Porque la sinceridad es muy distinta al zapateo de Dorina.
Entre apagones, carestía de los alimentos de primera carestia, inseguridad, tragedias que conmueven al más indiferente de los mortales, y chismes entre los líderes políticos del país, es el seguro panorama que se vive en la República Dominicana.
Lo demás, “es monte y culebra”, como dice Toño Rosario en unos de sus temas.
Me voy……..






