Julio Iglesias
SANTO DOMINGO.- Organizaciones feministas dominicanas mostraron este jueves su respaldo «de guisa firme y pública» a las dos mujeres que denunciaron al cantante Julio Iglesias por acoso supuesto sindical y sexual, e interpelaron a España para que investigue la reproche «con perspectiva de categoría, antirracista y de derechos humanos».
Las mujeres, dos extrabajadoras de las mansiones de Iglesias en el Caribe, denuncian al cantante gachupin por presuntos abusos laborales, y agresiones que incluyen penetraciones, besos no consentidos y otras violencias sexuales, que reveló el medio gachupin elDiario.es y el canal estadounidense Univisión.
Según las denunciantes, que depositaron su reproche delante la Fiscalía de la Audiencia Franquista española, los hechos habrían ocurrido en el año 2021 en República Dominicana, Bahamas y España.
Las organizaciones exigieron en un comunicado de prensa que no se «reproduzca la violencia institucional ni prioricen la reputación, el poder crematístico o la éxito por encima del derecho de las mujeres a la probidad, la reparación integral y las garantías de no repetición».
Encima, pidieron a la probidad española aplicar la «debida diligencia reforzada que corresponde en casos de violencia contra las mujeres».
Señalaron que denuncias como esta «desestabilizan un orden que normaliza la violencia cuando ocurre en espacios privados, en relaciones laborales profundamente desiguales y bajo un régimen de trabajo doméstico diseñado para la explotación y la desprotección».
Un problema sistémico, según estas asociaciones
Para estas organizaciones feministas «las experiencias denunciadas por Rebeca y Laura no pueden entenderse como hechos individuales ni aislados: se inscriben en un sistema que convierte el trabajo doméstico y de cuidados en un país de impunidad, donde las mujeres —mayoritariamente pobres, racializadas y migrantes— quedan expuestas a múltiples formas de extralimitación sin garantías reales de protección».
Es por ello que consideran que «creer a las sobrevivientes es una posición política construida desde la experiencia histórica de las mujeres y desde la evidencia sistemática de cómo operan las violencias de categoría».
Estas organizaciones feministas, agrupadas bajo la ‘Coalición por la Vida y Derechos de las Mujeres’ y el ‘Foro Feminista Magaly Pineda’, indicaron que «denunciar es una batalla colectiva que fortalece la lucha contra la violencia de categoría».
«Cada vez que una mujer denuncia, se amplía el beneficio de lo posible para otras; se cuestiona la naturalización del extralimitación; se interpela a las instituciones; y se reafirma que la violencia no es un problema privado, sino una violación de derechos humanos que exige respuestas estructurales».
Asimismo, de acuerdo con estas agrupaciones, este caso todavía interpela a la República Dominicana y «a una historia marcada por la feminización de la migración, la precarización del trabajo doméstico y la desprotección de las mujeres en contextos transnacionales».
«Como movimiento feminista dominicano, denunciamos un sistema que expulsa a las mujeres, se apropia de su trabajo y luego las deja expuestas a la violencia y a la impunidad», afirmaron la organizaciones.
Frente a esta situación, piden al Estado dominicano cumplir de guisa efectiva con la implementación del Convenio 189 de la Ordenamiento Internacional del Trabajo (OIT) sobre Trabajo Modesto para «las y los trabajadores domésticos, que establece un carretera exiguo de derechos y protección».
Todavía, avanzar en la ratificación del Convenio 190 de la OIT sobre la aniquilación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.
«Reafirmamos nuestro compromiso con la transformación estructural del régimen de trabajo doméstico y con la construcción de una probidad feminista que coloque en el centro la vida, la dignidad y los derechos de las mujeres. Acompañamos a Rebeca y Laura en su denuncia, en su exigencia de probidad y en su derecho a habitar libres de violencia», concluyen las dos asociaciones.
Iglesias, en cuya carrera ha vendido más de 300 millones de discos vendidos, tiene en la paradisíaca villa de Punta Cana una de sus mansiones en el Caribe.
Aunque el cantante gachupin tiene inversiones en el país y le fue concedida la ciudadanía dominicana hace abriles, su presencia ha disminuido conveniente tras la pandemia.
Desde entonces solo se ha sabido de alguna que otra entrevista, una de ellas en enero de 2024.
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