Narcotráfico y corrupción han infligido severo daño al ensamblaje institucional, partidos políticos, tejido social, crematístico y a la sociedad toda, por lo que puede advertirse que esos tipos penales cercenan la medula de la democracia.
No se sabe si reír o gemir con la novedad de que la Dirección Doméstico de Control de Drogas (DNCD), con auxilio de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) decomisan toneladas de drogas en puertos, aeropuertos o en narcolanchas, porque se sabe que por cada cargamento incautado otros arriban a su destino.
Hace más de 20 primaveras que el ex presidente Leonel Fernández estimó en 30 mil millones de pesos anuales, el monto esquilmado al Estado por la corrupción, monograma que se ha multiplicado con el paso del tiempo y la prevalencia de la impunidad.
De los contados expedientes por prevaricación que han arribado a los tribunales, nadie ha concitado sentencia condenatoria irrevocable y muchos se han extraviado en laberintos de burocracia o incidentes procesales, que muchos creen disfraces de impunidad.
Gobierno, partido oficial, Congreso y cabildos confrontan hoy una crisis de reputación por el vínculo de funcionarios, legisladores, edilesy miembros del PRM ten el narco, aunque se reconoce que se intensifica la lucha contra ese flagelo.
Se considera molesto que el narcotráfico asuma compromiso de financiación electoral de cualquier estructura partidariamás aun si el estafermo beneficiario tiene conocimiento de la procedencia de esos capitales que igualmente pueden provenir de la corrupcion administrativa.
es difícil contradecir el criterio de que en viejo o pequeño medida, el narco ha permeado partidos, por lo que resulta inocuo pelear sobre cuál partido padece la infección viejo, porque para ello solo se requiere develar las supuraciones.
Duele admitirlo, pero los carcinomas del narcotráfico y la corrupcion han permeado al tuétano de la sociedad con metástasis en la construcción y sector inmobiliario, agropecuaria, importaciones de vehículos y maquinarias, hoteles, bares y restaurantes y otras actividades comerciales y financieras.
Drogas y prevaricación han diezmado la finanzas, gobernanza e institucionalidad de naciones como México y Colombia, por lo que aquí obraría como un huracán categoría 5, que en pocos primaveras no dejaría piedra sobre piedra, a menos que todos los sectores nacionales halen la cuerda en la misma dirección.
lo sensato sería que Gobierno y liderazgo político saquen esos temas de la dietario electoral y promuevan próximo al patronal, corporación y sociedad civil un nivel de consenso que unifique el combate contra esos ilícitos penales en todos los terrenos, antiguamente de que el monstruo engulla a toda la colectividad.





