“Ni los perros se pueden dejar exterior”, así de impactantes están los atracos en el sector de Villas Agrícolas, donde sus residentes aseguran que la delincuencia se ha convertido en el pan de cada día.
Juan Girón, mecánico de la zona, dijo que “a uno le arrebatan la cartera todos los días, de a dos y de tres.”
Mientras, que Paseo Paulino, con gran frustración aseguró que ni interiormente de sus casas están seguros.
“Aquí se te roban la luz y si dejas el bombillo exterior además se lo llevan. De unos meses para acá esto está terrible”, argumentó.
“No importa que tú vivas en una segunda, cuarta o villa, van y se te roban los perros. Tú dejas el perro mal puesto y se lo roban”, añadió.
Rellita Pérez, quien reside en la intersección de las calles Aníbal de Espinosa (antigua 28) y Moca, reveló que a su hermana le robaron hasta el contador.
“Ahí (señalando la casa de al costado) le robaron el contador a la hermana mía, los ladrones acabando y los policías dicen que están trabajando, pero ellos no están trabajando falta”, puntualizó.
“Por aquí están acabando los ladrones”, vociferó.
Una verdad a todas luces
Rosaura Pérez deja salir una verdad amarga pero cierta: “La delincuencia está arrasando por aquí pero hay que callarse la boca porque no se sabe quiénes son. Hay que estar tranquilo».
Las quejas se repiten en cada vértice y la molestia colectiva en cada paso que daban los periodistas del Hoy se sentía cada día más.


Los motoristas son el terror
Steven Marte, motorista del sector, contó que vive con miedo al tener lugar por algunas calles del sector.
“Yo ando con el acelerador hasta debajo porque si me paro me puedo topar con un atracador”, enfatizó.
Además, lamentó que muchos pasajeros no quieran sus servicios porque viven con el temor de ser despojados de sus pertenencias.
«A veces debo quitarme el casco de la capital, para poder conseguir clientes porque ellos me ven cubierto y creen que soy uno de ellos (desaprensivos)», explicó.
El publicidad colectivo: «Más policías por gracia»
Ciudadanos piden a las autoridades que envíen más agentes policiales para que la paz vuelva a sus hogares.
“Hay que poner más patrullaje, por gracia”, suplicó Marte.







