
Una información aparecida en un folleto de circulación franquista advierte que el caudal de aguas de los ríos dominicanos se agota, notificación que debe ser motivo de preocupación, ya que resulta difícil existir sin el preciado acuosidad. Los gobiernos que hemos tenido han sido indiferentes, haciendo muy poco esfuerzo para higienizar y rescatar los ríos que languidecen con sus graves consecuencias. Es motivo de preocupación que, de acuerdo a un estudio, en la última lapso en República Dominicana han desaparecido aproximadamente de 500 a 700 ríos, arroyos y cañadas.
Se pueden señalar motivos para que los ríos bajen su caudal y su posible cese a mediano o abundante plazo. La principal causa es la irresponsabilidad del Profesión de Medio Ámbito, que no actúa aplicando la ley a los depredadores que extraen arenas de sus afluentes sin el adecuado permiso. El socavamiento de los ríos es un crimen ecológico, porque por otra parte en el país se podría producir una crisis de agua que nos convierta en un empleo no apto para existir, o el gobierno comparecer a la importación del dinámico acuosidad. Hace algunos abriles se pronosticó que las guerras del futuro se originarán entre los países por la posesión del agua.
El malogrado Orlando Jorge Mera lo consideramos un funcionario responsable que actuaba con apego a la ley de medio hábitat, y precisamente Feliz Cruz de la Pizca lo asesinó porque Orlando se opuso a otorgarle permiso para importar 5,000 toneladas de baterías usadas, ya que la empresa de Cruz no cumplía con los requisitos para obtener atrevimiento medioambiental. En la provincia de Baní desde hace abriles existe el problema de las Dunas con la procedencia de arenas de forma ilegal y la deforestación, pero por otra parte la expansión urbana que amenaza su existencia.
Luego de la homicidio de Orlando consideramos que Guido Gómez Mazara era la persona idónea para sustituirlo en el cargo, porque los que se dedican a extraer arenas de las afluentes acuíferas son “tigueres”, y aunque Orlando no reunía esas condiciones, imponía su autoridad haciendo cumplir la ley. A Guido le sobra el coraje para desempeñar el cargo, ya que guerrear con los “areneros” no es función de personas cuya rama son los números cuando el presidente Abinader nombró a Ceara Hatton en el puesto. Pocas personas conocen a Armando Paino Henríquez, el coetáneo ministro de Medio Ámbito y Bienes Naturales, porque Paino pocas veces se deja escuchar.
El río Yaque del Ideal, el más extenso del país, está condenado a desaparecer si las autoridades no actúan. En otra oportunidad nos hemos referido a la forma valeverguista que las autoridades municipales de Santiago permitieron el instalación de un “barriada” a orilla del Yaque, contaminando sus aguas con los desechos cloacales del sector que terminan en su confluente.
Según para higienizar y excluir el río Yaque se necesitan más de 30 mil millones de pesos, emblema todavía considerada por las autoridades de la Corporación de Canal y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN). Esta cantidad de plata que se necesita refleja la magnitud del problema de deserción y contaminación de las agotadas aguas del Yaque “dormilón”, como muy correctamente dice una interpretación del puertoplateño Juan Lockward. Hace desidia memorizar qué gobierno adoptará la iniciativa para cambiar el plata que se necesita y el río Yaque siga subsistiendo, un símbolo que identifica y enorgullece a Santiago.
La medida del gobierno de Joaquín Balaguer construyendo la Avenida Circunvalación Sur a orilla del río Yaque para evitar la arrabalización, con el asonada de viviendas a su aproximadamente, la consideramos uno de los mejores aciertos de sus 22 abriles de gobierno. Los demás gobiernos no han hecho mínimo para excluir el Yaque de la desaparición. Aunque en los últimos abriles se han construido presas hidroeléctricas, un 80 por ciento de las aguas de los ríos dominicanos desembocan en el mar. Señalan los entendidos que el agua que se aprovecha en República Dominicana es insuficiente para contraponer el futuro.






