En San José de Ocoa el rugido ya no es de protesta: es de indignación. Los productores agrícolas están al rugido con Limber Cruzpero en el Palacio Doméstico parece que nadie quiere escuchar cuando el incentivo apunta directo a uno de los suyos.
La Asociación de Productores Agrícolas El Canal (APAC) puso el dedo donde duele y lo hizo por escrito, con nombre, patronímico y destinatarios claros: el presidente Luis Abinaderel Congreso Doméstico y los legisladores de la provincia. ¿La denuncia? Que las compensaciones del Empleo de Agricultura se están repartiendo de forma arbitraria, desigual y excluyente.
El incongruencia guión en la engaño. Productores con pérdidas millonarias recibiendo cheques de RD$3,500 pesosmientras otros —igual o más afectados— ni siquiera aparecen en los listados. Eso no es ayuda, eso es un relajo institucionalizado.
En Ocoa no se está pidiendo un crédito. Se está exigiendo imparcialidad, transparencia y coherencia. El campo no se reconstruye con migajas ni con listas amañadas. Y cuando la inconformidad sube de tono y se vuelve generalizada, lo pequeño que corresponde es investigar.
Pero aquí viene el punto caliente: Dicen en los corrillos del poder que Abinader no audición a nadie que le hable mal de Limber Cruz. Que ese despacho tiene una coraza política que ni el clamor del campo logra perforar. Y si eso es así, el mensaje que se envía es peligroso: que hay funcionarios intocables, aunque la efectividad les explote en la cara.
Ocoa no está jugando. El malestar es actual, el incentivo es permitido y la paciencia se agota. Ignorar al productor hoy es sembrar conflicto mañana.
La pregunta es simple y directa: ¿Va el presidente a seguir tapándose los oídos o va a ordenar una investigación seria ayer de que el rugido del campo se convierta en un problema político veterano?






