Por Alegre H. Tostado
El Pregonero, Monte Plata.-La Cámara de Comercio, el Clúster Turístico, la Asociación de Escritores y los gobiernos municipales de Monte Plata sugirieron al equipo de antropólogos que buscan los restos del déspota Enriquillo en Azua que asimismo lo hagan en Centro Boyá, por ser el postrero sitio donde vivieron los indígenas antiguamente de su exterminio total.
Aseguran que Centro Boyá es el postrero reducto indígena, y primera reserva de América de la raza oriundo, siendo el sitio más atinado para erigir un sepulcro en su honor.
Explicaron que en esa zona se encuentran los restos de Enriquillo, por lo que recomiendan a los antropólogos e investigadores que busquen ahí y no en otro sitio donde las posibilidades de encontrarlo son remotas.
Ydal de los Santos, investigador y presidente de la Cámara de Comercio y Producción de la provincia Monte Plata, contradice la lectura de que los últimos indios que vivieron en Boyá supuestamente fueron traídos de las islas Bahamas para poblar la zona, ya que estos eran esclavos, no así los de Boyá.
Agregó en cambio que los de Boyá eran libres y que fueron reconocidos por la corona española como el postrero remanente de la raza oriundo localizada en esa parte de la isla. Que incluso el administrador que sustituyó a Antonio Osorio, Diego Gómez Sandoval, envió una carta al reinado gachupin el 3 de septiembre de 1,610, en la que le informaba a la monarquía sobre la situación en que se encontraban los nativos del sitio.
Indicó que, según el documento dirigido al Rey Felipe III, los indios de Boyá protagonizaron una demanda al rey, indicando que los españoles se introducían en sus estancias y les impedían montear el yeguada de cerda.
Afirmó que Boyá contaba con ocho vecinos indios y sus familias, quienes gozaban de 30 leguas de terrenos, obedeciendo a su propia ley y eligiendo sus líderes.
Añadió que, de acuerdo Archivo Común de Indias, Santo Domingo, los indígenas extraídos de otras regiones llegaron a la isla en calidad de mercancías humanas y nunca se le concedió el estatuto de indios libres, vecinos o propietario. Así ocurrió con los indios brasileños capturados en el Río Marañón en el año de 1615.
Subrayó que Boyá como villa de indios fue el único que sobrevivió de los 15 pueblos que fundaron los padres Jerónimos entre 1518 – 1520 y que La carta de Fray Andrés de Carvajal de 1571, refiriéndose a Boyá, reza: Otro pueblo hay de indios, el cual tendrá 25 vecinos, por lo que
Rendirle cultos a «Enriquillo, partisano de América» en un emplazamiento colonial gachupin carece de sentido histórico.
Mientras que, en representación del Asociación de Escritores habló Héctor Zambrano, quien aseguró que en el Santuario del Agua Santa de Boyá, existen barias tumbas que conforme al declaración de su padre, Nelson Zambrano, fueron selladas para evitar que el templo sea profanado o destruido.
De su flanco, el corregidor de Boyá, Gabriel Marte, mostró piezas y utensilios que usaban los aborígenes, encontradas en la zona, específicamente en las comunidades: Las Reyes, El Mamey, Cruce de Toñé, todas pertenecientes a la comarca señalada como el postrero emplazamiento indígena de esta media isla.
“Instamos a las autoridades a hacer un control de geolocalización y despabilarse los restos de Enriquillo, donde verdaderamente están, en el sitio que murió, en esta última reserva indígena reconocida y negociada por la corona española’’, puntualizó.
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