BELÉM, Brasil.-La trigésima cumbre climática de la ONU llega con muchos deberes pendientes. El más urgente, es el de revitalizar el Acuerdo de París, un pacto que marcó un camino hace ahora 10 primaveras. El objetivo sigue siendo cercar el calentamiento mundial a un naturaleza y medio respecto a los niveles preindustriales.
La trigésima cumbre climática de la ONU (COP30) empezó oficialmente el pasado lunes en la ciudad de Belém, en la Amazonía brasileña, con una larga registro de tareas pendientes y la representación de poner freno a la creciente ola de negacionismo.
Representantes de unos 170 países participan en una cita marcada por un mundo en crisis, profundos cambios geopolíticos, un número récord de conflictos armados, disputas comerciales e importantes líderes mundiales que siembran dudas sobre el calentamiento mundial.
Gran acontecimiento
Es la primera vez que la conferencia climática se celebra en el maduro bosque tropical del planeta, un ecosistema dinámico para la regulación de la temperatura mundial, pero todavía uno de los más amenazados por la deforestación y la minería ilegal.
El viernes, mientras los líderes mundiales discutían sobre la transición energética en Belém, un tornado sin precedentes causó al menos seis muertos y 784 heridos en el estado de Paraná, en el sur de Brasil.
En Filipinas, ayer casi un millón de personas fueron evacuadas delante la aparición de un nuevo supertifón, escasamente dos días posteriormente de sufrir otro que dejó 220 muertos.
En este contexto, el secretario militar de la Ordenamiento de las Naciones Unidas, António Guterres, manifestó en la tolerancia de la cumbre de líderes de la COP30, su pesimismo sobre la posibilidad de alcanzar el objetivo de cercar el aumento de la temperatura a 1,5 °C. “Es un fracaso ético”, dijo.
Sobre la cumbre
— Rectos
Los partipantes deberán batallar sobre cinco ejes hasta el 21 de noviembre, cuando culmina la cumbre, entre ellos el descuido de los combustibles fósiles y cómo zanjar con la deforestación





