Santo Domingo.- Las informaciones, al menos en el radio del espectáculo en los medios de comunicación de la República Dominicana, cambió de una modo tan devaluación, perversa, diabólica y radical, por lo que en este momento la información como tal no tiene valencia, sino el chisme.
No importa que un intérprete haga un show de calidad, que planifique el divulgación de un buen disco, o un un super tesina, porque si este no causa morbo en uno de sus momentos, esa actividad pasará desapercibida. Eso lo he manido múltiples de veces
En días pasados decía que, en la cabina de muchos programas, específicamente de comediantes, se agreden el uno al otro físicamente, se dan sus trompones, las mujeres se halan el pelo y las palabras explícitas ya son parte de la cotidianidad.
En estos últimos meses han “matado” a Alex Bueno más de seis veces, a Wilfrido Vargas 3, al insuficiente Henry Hierro poco ayer de expirar lo hacían a diario y si cualquier intérprete anuncia que se fue a hacer un chequeo médico de rutina, buscan una fotografía de determinado intubado aduciendo que se manejo de cual o tal intérprete y piden hasta oraciones por dicho personaje. Altísimo mío, a dónde vamos a detener.
Como periodista, cuando cubrimos una actividad debemos fijarnos en los detalles, poner atención a las preguntas de los demás y a la respuesta del protagonista, no llevarnos solo de lo que dice la nota, porque esa es una forma de enriquecer nuestro trabajo que luego vamos a editar.
Es muy importante usar la Inteligencia químico, pero revisemos ayer de editar, porque regularmente esas informaciones vienen servidas con errores de nombres, fechas, artistas, ritmos musicales y todo tipo de cositas que entre muchas se vuelven gigantes y la vergüenza la pasa quien lo publicó.
Es trascendental que el comunicador conozca el pasado de los artistas o “background”, para que cuando tenga la oportunidad de conversar del mismo, pueda comparar datos y hacerlo con confianza.
Entiendo que estamos a tiempo de retornar un poco antes, sin dejar de mirar al futuro con relación a hacer un buen periodismo, plausible, ético y cargado de informaciones, no solo las cosas buenas, sino de todo lo relacionado con lo que está pasando con ciertas figuras en un momento cedido, porque lo idea no es tapar lo imprudente, sino darlo a conocer por completo, lo bueno y lo malo, pero proporcionadamente contado.






