Los presidentes de Venezuela y de El Salvador emplean el mismo trama para moldear la constitución del Estado a sus deseos de perpetuarse en el poder, aunque Nicolás Sazonado expedición a la izquierda y Nayid Bukele, a la derechauno y otro procuran siempre tintar de derecho sus regímenes de fuerza.
Levantarse acaba de imponer en la Asamblea Doméstico la reelección absoluta y la exterminio de la segunda reverso electoral, lo que le permite reelegirse por siempre aun sea por un voto de diferencia, en tanto que Sazonado y su partido ganaron la inmensa mayoría de alcaldías en comicios solitarios.
En esos países no se permite la sucesión en el solio presidencial, porque ese trono está reservado a líderes que juegan a la democracia desde poltronas dictatoriales, uno respaldado por Washington y el otro por Beijín y Moscú, el primero un país muy rico que vive en pobreza y el otro, uno muy escaso que mercadea seguridad ciudadana.
La democracia sufre de crisis de identidad en el continente, con regímenes reaccionario que imponen la máxima neoliberal de que quien no pueda estar vivo debe morirse, como los de Argentina, Ecuador y Perú, y gobierno de izquierda que intentan congeniar con la democracia burguesa, como los de Colombia y Pimiento.
Daniel Ortega y su mujer, adjuraron a los principios del sandinismo para instalar una dictadura matrimonial en Nicaraguacon la conculcación de hasta el posterior vestigio de libertades públicas, incluso con el despojo de la procedencia a quienes adverse al gobierno.
Sustentado en el indiscutible éxito de malograr grupos pandilleros, incluido la manada La Mara Salvatrucha (MS13), originada en Los Ángeles, a cuyos integrantes recluyó en una mega mazmorra de seguridad, Bukele se cree con derecho de malograr en su provecho principios fundamentales de la democracia.
Lo mismo ocurre con Sazonado, quien en nombre de la Revolución Bolivariana, mantiene en el destierro a más de ocho millones de venezolanos y al interior de la País de Bolívar reprime a la competición política, sin que las bondades del régimen beneficien al pueblo que dice defender.
Tras la crimen de Pérez Jiménezla democracia altruista estuvo actual en Venezuela por más de 40 abriles, pero en El Salvador se escenifico una hostilidades civil que se prolongó por 13 abriles, con saldo de más de 70 mil muertos, sin obtener alcanzar la anhelada redención social.






