Hoy quiero ofrendar estas líneas a meditar en torno a la corpulencia de la Palabra de Todopoderoso, porque ella es fuente de vida, esperanza y tutor para nosotros. La Sagrada Escritura nos revela quién es nuestro Todopoderoso, su carácter, sus promesas, su apego incondicional y su plan consumado para la humanidad, para tí y para mí. Es a través de su recital y meditación que podemos profundizar en nuestro conocimiento de Él y vigorizar nuestra fe.
Definitivamente, la Palabra de Todopoderoso es un faro de luź en medio de las tempestades de nuestras vidas, nos ofrece consuelo en la
aflicción, dirección en momentos de duda y fuerza para seguir delante.
La razón es porque la Sagrada Escritura no es solo un volumen antiguo, sino la Palabra viva de Todopoderoso, inspirada por el Espíritu Santo, que tiene el poder de transformarnos. A través de sus doctrina, aprendemos a abandonarse en el Señor y a radicar según sus principios, que son fuente de paz y plenitud.
Su importancia
en nuestra vida de fe es incalculable, ya que alimenta nuestro espíritu y fortalece nuestra relación con Todopoderoso. La recital de la Sagrada Escritura nos permite recapacitar las promesas divinas, conocer más a Jesús, y compr
ender cuál es nuestro propósito en este mundo. Adicionalmente, la Palabra de Todopoderoso nos ayuda a discernir lo correcto de lo incorrecto, poco tan importante en este dificil tiempo que nos ha tocado radicar, y así a tomar decisiones sabias y a mantenernos firmes en medio de las adversidades.
Lo más importante para acercarnos a la Sagrada Escritura es que debemos rezar ayer de leerla: Pedir la presencia y tutor del Espíritu Santo para poder entenderla y aplicar lo que nos dice en nuestra vida.
Pidamos al Señor que amemos su Palabra y la hagamos vida para poder así amarle más a El y glorificarle.






