A las 12:12 de la medianochecuando el bullicio se retira de las calles, los semáforos parecen cobrar vida por sí solos y el asfalto, menos presionado por el tráfico, parece respirar con calma, inicia un delirio dispar por la ciudad.
Es el nuevo corredor noctívago de autobuses, que conecta el kilómetro 28 de la autopista Duarte con la intersección de la avenida Duarte con París, por una tarifa fija de 45 pesos.
El microbús va revestido de un mostaza resplandeciente como un sol en la oscuridad. Su carrocería, de celeste y rojo, exhibe el mensaje Corredor Kennedyacompañado de señalética institucional y franjas en rojo y celeste que refuerzan su carácter de transporte conocido reciente.
Al frente, una pantalla digital anuncia la ruta con literatura rojas que parpadeanmientras las luces ocre en el techo advierten su presencia con un destello amarillo.
Compacto pero robusto, con ventanales amplios y líneas sobrias, la crío parece diseñada para desaparecer paso con una imagen de orden y servicio en medio de la tenebrosidad.
Al volante va Wilson Acevedo, con la vistazo firme y pocas palabras, avanza despaciosin prisa, respetando la tranquilidad de un trayecto donde el ruido suele ser protagonista. No hay largas filas para atracar ni tapones. El medio ambiente dista mucho del habitual caos de transporte vespertino.
A su banda, Deyanira Durán cobra el pasaje con una sonrisa y una amabilidad poco habitual para su función. Deje de lo vivido en los ocho días de operación del corredor, iniciado el pasado 5 de enero.
“Hemos tenido varios pasajeros. Incluso, hay una pareja que nos demora todos los días. Ahora hay personas que ayer no salían de tenebrosidad y están trabajando hasta tarde”, comenta Durán mientras observa los asientos vacíos.
Detrás de la crío, otro autobús acompaña el trayecto como medida de seguridad. El trayecto transcurre sin sobresaltos. Un singladura leve de albor refresca el camino, mientras los pocos vehículos que circulan por la vía pasan fugaces.
A lo grande de la autopista, las luces intermitentes se reflejan en calles casi vacías. En al menos dos ocasiones, guaguas de la Policía Franquista cruzan el camino, una presencia que refuerza la sensación de resguardo en esta nueva experiencia nocturna.
Durante el trayecto —en el que por ahora solo una crío realiza el trayecto completo— no sube ningún pasajero. Sin requisa, la sensación de soledad se diluye: Durán conversa como si los asientos —cuatro filas con capacidad para tres personas cada una— estuvieran completamente llenos.
Al ascender al kilómetro 9 de la autopista Duarte, la renta comienza a recuperar poco de vida. En una zona asiduamente colmada de vendedores ambulantes motores y automóviles, solo quedan rastros del día: sombras y un par de personas que esperan transporte.
Testimonios y percepción de seguridad en el servicio
En la avenida Núñez de Cáceresen el Distrito Franquistaun verde aparece a lo allí, pero se pierde entre la oscuridad y la escasa iluminación. Minutos luego, la crío se detiene frente a la seña de Luis Albertoel primer y único pasajero a esta hora de la tenebrosidad.

Alberto, que regresaba de revistar a un conocido, se muestra sorprendido por la ruta.
“Es la primera vez que me monto en este corredor. Lo veo proporcionadamente, uno se siente seguro aquíy eso es muy importante para quienes estamos en la calle a estas horas”, expresa el verde, con una mochila y una toalla en la mano, mientras observa el trayecto.
- Para él, el servicio todavía avala a una escazes: contar con transporte a cualquier hora sin acatar exclusivamente de plataformas privadas.
“El precio es bueno y uno no tiene que remunerar Uber u otros servicios. Aquí nos sentimos más seguros y adicionalmente vamos escoltados”, añade.
La crío continúa hasta la intersección de la Duarte con San Martín. No hay sobresaltos. El delirio termina a las 1:12 de la albor como empezó: en calma, en una ciudad que desprecio el bombeo de tenebrosidad, pero nunca se detiene.
Es nuevo corredor noctívago avala a una existencia: Santo Domingo duerme poco y, aun en silencio, siempre está en movimiento.






