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Durante más de tres abriles, la reforma profesional es el tema central del diálogo tripartito (Gobierno, empleadores y trabajadores) que se discute sin obtener avances concretos.
De forma peculiar, la modificación a la cesantía ha generado controversia entre las partes involucradas donde los trabajadores mantienen una posición de rechazo, los empleadores insisten a modificarla y el Estado mantiene con firmeza no tocar este derecho profesional.
Para Angelo Viró, presidente de la Asociación Doméstico de Empresas e Industrias de Herrera (Aneih) resulta de suma importancia realizar los cambios necesarios a la cesantía para proteger los empleos actuales, avalar la creación de nuevas oportunidades, reforzar los sectores productivos y disminuir la informalidad profesional.
“Todo el sector empresarial entendemos que hay que tocarlo y hay que modificarlo” sostuvo durante una rueda de prensa a los medios.
Recordó que la globalización, transformación digital y los cambios en el mercado profesional obligan a refrescar la código para que esta sea cómodo y equilibrada.
Propuestas
Pese al tranque que la cesantía mantiene en las mesas de debate para la reforma al código profesional, irresoluto a ser revisado en esta nueva vigencia, ANEIH plantea tres propuestas que considerar deben tomarse en cuenta con este nuevo código.
La primera es que la cesantía debe de tener para los trabajadores contratados un tope mayor de seis abriles de decrepitud en el cálculo de sus indemnizaciones por despido.
Aclaró que esta modificación solo se aplicaría para los nuevos empleados que entren en función luego de aprobada la reforma y se basamento en el contexto de rotación de personal donde no prevalecen las relaciones de trabajo de larga duración.
La segunda iniciativa es que las empresas puedan sufragar la cesantía de forma fraccionada, hasta en 90 días, en zona de hacerlo en un mayor de 10 días como establece la flagrante ley.
La tercera avala a extender el período de prueba de un empleado de tres meses a seis meses para que los empleadores obtengan más tiempo en evaluar si el empleado es apto o no para el puesto.
Viró consideró que este plazo es mucho más bastante para muchas empresas del sector para comprobar si las aptitudes y actitudes del empleado responden en conjunto con los títulos de la ordenamiento.
Expuestos los puntos, hizo una invitación a los sectores de competición a dejar de lados posturas “rígidas” y mediante el diálogo puedan datar a una conclusión que beneficie a los actores principales.
“El sector empresarial lo que quiere hoy es que el país progrese y que se cree riqueza, que el empleado sea mucho productivo y se beneficie“, manifestó.





