La Embajada de Alemania en la República Dominicana, encabezada por su embajadora Maike Friedrichsenofreció un cóctel en honor a los atletas participantes del agradecido evento internacional “Músico del océano“, en una velada que celebró la vigésima tiraje de la competencia, el deporte, la civilización y la cooperación entre ambas naciones.
El choque tuvo oficio en el exclusivo Hotel Boutique Naturaleza Cabaña & Spa, un cabaretuno de los destinos más emblemáticos del país para el turismo ecológico y sostenible.
La actividad reunió a destacados atletas nacionales e internacionales que compitieron en esta cascarrabias prueba multidisciplinaria, así como a representantes del cuerpo diplomáticoautoridades locales, organizadores del evento, empresarios del sector turístico y diversas personalidades vinculadas al deporte, la civilización y el cuidado del medio dominio.
El entorno natural y la elegancia relajada de Cabaña en la naturaleza aportaron el escena ideal para un dominio de confraternidad e intercambio.
Durante el choque, la embajadora Maike Friedrichsen destacó la importancia de respaldar iniciativas como “Músico del océano“, que promueven no solo la excelencia deportiva, sino asimismo títulos fundamentales como la disciplinael respeto por la naturaleza y el entendimiento intercultural.
Asimismo, resaltó los sólidos lazos de amistad y cooperación entre Alemania y la República Dominicana, especialmente en áreas como el deporte, el turismo responsable y la sostenibilidad ambiental.
Los atletas compartieron impresiones sobre los derecho que implica esta competencia, considerada una de las más completas y demandantes del mundo, al combinar disciplinas como ala, kitesurfwindsurf, surf y remo de pie.
Un dominio atractivo
De igual guisa, agradecieron el apoyo institucional y el respaldo de las entidades que hacen posible la realización del evento año tras año.
La velada estuvo acompañada de una cuidada propuesta gastronómica, música ambiental y un dominio distendido que reflejó el espíritu internacional del torneo.
Más allá del agradecimiento a los competidores, el cóctel sirvió como plataforma para proteger vínculos y reafirmar el papel del deporte como puente de unión entre culturas, al tiempo que posiciona a la República Dominicana como un destino de clase mundial para eventos deportivos de detención nivel.






