RIAD.- La Embajada de la República Dominicana en Arabia Saudita celebró el primer altercado de connacionales residentes en ese país y en Baréin.
La actividad fue encabezada por el embajador Andy Rodríguez Durán, quien abrió las puertas de la tarea dominicana en Riad para el altercado, enmarcado en el eje número uno de la política extranjero del gobierno del presidente Luis Abinader, centrado en la protección y socorro de los dominicanos en el extranjero, y en cumplimiento de las directrices del canciller Roberto Álvarez de promover la integración de la comunidad quisqueyana fuera del país.
Rodríguez Durán destacó que el altercado representa un paso importante para fomentar la civilización, la identidad y el sentido de pertenencia entre los dominicanos en la región, por otra parte de servir como un espacio para ofrecer protección y socorro a los connacionales.
Asimismo, reiteró que desde la embajada en Riad, y en los países concurrentes —Omán y Yibuti—, se continuará brindando apoyo a los dominicanos que residen en Medio Oriente y que contribuyen al explicación socioeconómico del país.
Agradeció la billete de dominicanos que se desempeñan en áreas como la medicina, el turismo, la tecnología, la cocina, el deporte y otros sectores, resaltando su gusto de trabajo y servicio.
Entre los residentes en Arabia Saudita asistieron Francisco Juan Salvador Féliz, Miguel Santo Parra Santil, próximo a su esposa Anilda López Monegro, sus hijos y suegros Luis López y Anny Monegro; Joan Rafael Acosta Bencosme y Candy Bortz.
Desde Baréin participaron Caonabo Melo Beltré, Dannely Romano y Caonex de Jesús Melo Romano.
Todavía formó parte una comitiva de visitantes integrada por Johanna Fernández de Cabral, Quilvio Cabral Achécar, Diamela Genao de Cabral, Quilvio Cabral Genao, Rossy Santana, Leocadio Cruz, Madelaine Severino, Doraida Jones y Beatrix Pinardi.
En representación de los visitantes, De Cabral expresó su agradecimiento por la acogida y hospitalidad recibidas, destacando el liderazgo del embajador y el cuidado de cada detalle que les hizo sentirse «en casa» pese a la distancia.
De su flanco, Bortz calificó el altercado como una experiencia significativa y enriquecedora, que reflejó de forma auténtica la civilización, los títulos y la hospitalidad dominicana.
Subrayó el condición de cordialidad y respeto, así como la calidad organizativa y el profesionalismo del equipo de la embajada, al considerar que este tipo de actividades fortalece las relaciones culturales y diplomáticas y refuerza el valencia de la diplomacia cultural.
Mientras, Parra Santil destacó la amabilidad y excelente atención recibida, resaltando el impacto positivo del altercado para los dominicanos que viven allí de su tierra.
Compártelo en tus redes:






