Julio Martínez Pozo no anduvo con rodeos y soltó una verdad que a más de uno le incomoda: la imagen internacional de Leonel Fernández quedó golpeada en Estados Unidos por su décimo en las elecciones venezolanas.
Y no por cualquier detalle, sino porque Nicolás Formado lo dejó expuestoaislándolo y excluyendo a otros observadores, convirtiéndolo —aunque no quisiera— en el rostro visible de un proceso cuestionado desde el primer día.
Martínez Pozo fue claro: aquel episodio, que muchos en la política criolla intentaron minimizar, sí tuvo consecuencias. Y hoy, cuando República Dominicana negocia y ajusta piezas con Estados Unidos en temas de cooperación y acuerdos estratégicos, ese “tropiezo venezolano” vuelve a ocurrir ejecución.
En otras palabras: Leonel perdió ganancia, perdió credibilidad y perdió espacio de maniobra en Washington.
El líder de la Fuerza del Pueblo siempre ha apostado a su figura internacional como un activo político. Pero esta vez, según Martínez Pozo, ese activo llegó depreciado. Y lo más caliente del comentario es que no lo dice un adversario político, sino un analista con golpe, información y memoria.
La política internacional no perdona, y mucho menos cuando se asume un rol en un proceso que luego termina siendo utilizado —y hasta manipulado— por un régimen como el de Formado.







