En el plano aún en construcción del cine dominicano, el clase de hecho ha sido, por primaveras, un demarcación inestable: explorado con entusiasmo, pero pocas veces con verdadera profundidad.
“A tiro expedito”, que se estrenará a partir del 7 de agosto, es primer largometraje de Jean Enfrentamiento, representa un paso firme en esa ruta.
No solo porque expande un cortometraje previamente celebrado, sino porque confirma que el cine de hecho hecho en República Dominicana ha dejado de ser una anomalía.
Ahora es una dialecto propia, con códigos locales, tonos híbridos y una audiencia receptiva.
La aposento diferente —dirigida igualmente por el hijo del cantautor Juan Luis Enfrentamiento— era breve y certera: una muestra de dominio técnico y narrativo que jugaba con el suspenso, la violencia y el drama urbano sin perder de tino lo humano.
Admitir esa historia a un largometraje no implicaba simplemente extender su duración. Significaba situar por una sazón de estilo, por personajes más complejos, por un discurso más claro sobre el país que habitan. Y “A tiro expedito” lo logra.
La película combina persecuciones, traiciones, venganzas y códigos del thriller clásico, pero los reinterpreta desde lo dominicano, sin caer en la imitación viable ni en la caricatura.
Manny Pérez protagoniza la serie “La soga”
Este estreno, sin bloqueo, no aparece en el malogrado. Es el extremo capítulo de una transformación que comenzó, al menos con claridad, en 2009, con “La soga”, dirigida por Josh Crook y protagonizada por Manny Pérez. Aquella cinta marcó un antaño y un a posteriori.
Su antihéroe era desigual a todo lo manido hasta entonces en la pantalla franquista: un sicario con conciencia, atrapado entre la probidad y el crimen.
“La soga” fue directa, violenta, urbana. Mostró sin tapujos una existencia marcada por la corrupción, el sicariato y la impunidad.
Sus secuelas, “La soga 2: Salvation” (2021) y “La soga 3: Vengeance” (2023), ambas dirigidas por el propio Pérez, consolidaron una trilogía que, más allá de su ejecución, apostó por la continuidad novelística—aún poco frecuente en nuestro cine—y por un universo ético con dilemas claros.
José María Cabral comenzó desde muy tierno en el cine y una de sus primeras propuestas en la pantalla prócer fue “Amenaza mate”.
Paralelamente, otros cineastas comenzaron a cotejar con las posibilidades del clase. “Amenaza mate” (José María Cabral, 2011), por ejemplo, apostó por un thriller en tiempo verdadero, con estética de noticiero televisivo y medio claustrofóbica.
Cabral repetiría el interés por la hecho desde un ángulo lúdico en “Detective Willy” (2015), una comedia de aventuras que mezclaba cine irritado con sátira lugar.

“CODIGO PAZ”. TRAILER OFICIAL
El cine dominicano de hecho, como es evidente, no es uniforme. Títulos como “Código paz” (Pedro Urrutia, 2014) introdujeron una estética más estilizada, cercana a los modelos internacionales, sin perder el ritmo narrativo ni la sensibilidad dominicana.
Urrutia demostraría nuevamente su pulso en “Carta blanca” (2021), donde la corrupción institucional y la violencia estatal se vuelven protagonistas de un relato que alterna entre lo policial y lo dramático.
LA IRREVERENCIA
Igualmente hubo espacio para la irreverencia. “No hay más remedio” (José Enrique Pintor, 2014) combinó hecho y comedia en un relato de enredos con atracadores torpes y sueños imposibles.
Mientras que “Los Súper” (Bladimir Abud, 2013) imaginó una especie de tragicomedia de distrito protagonizada por superhéroes dominicanos: marginales con buenas intenciones que, entre risas y decepciones, trataban de cambiar su entorno.
Estos filmes, más que seguir recetas hollywoodenses, se apropiaron del clase para reírse de sus convenciones, adaptarlas, dominicanizarlas.

Trailer oficial de LA GUNGUNA – Opera prima de Ernesto Alemany.
Otro ejemplo importante es “La gunguna” (Ernesto Alemany, 2015). Aunque no es una película de hecho en el sentido clásico, su estructura coral viaje en torno a un arsenal de fuego que pasa de mano en mano, simbolizando poder, deseo y fatalismo.
Su tono de leyenda trágica y su aguda crítica social la convierten en una aposento indispensable para entender cómo la hecho puede ser un transporte de consejo sobre la violencia estructural.

Ponzoña – Tráiler Oficial |
El cine dominicano igualmente ha incorporado la hecho desde otros géneros. “Ponzoña: primera caída – El Relámpago de Jack” (Tabaré Blanchard, 2018) usó la lucha disponible como símbolo de resistor, memoria y espectáculo.
Con una puesta en secuencia potente y secuencias de combate de entrada elaboración, la cinta demostró que los héroes populares dominicanos pueden tener una novelística visual digna de los grandes relatos épicos del cine.

EL APP. Trailer oficial.
En 2022, Blanchard volvió con “El App”, un thriller tecnológico que si perfectamente se distancia del clase de hecho tradicional, plantea un conflicto donde el poder de una invención tecnológica pone en aventura al protagonista.
La tensión se construye desde la paranoia, las consecuencias de la deseo y los dilemas éticos, integrando nociones del suspenso contemporáneo a una historia con ecos de ciencia ficción.
Otras propuestas son “Dos policías en apuros” (Francis Disla, 2016) O “Catastrópico” (Jorge Halloury, 2017).
Ellos apostaron por la espectacularidad y el humor, aunque con resultados dispares. En ellas se percibe una búsqueda: entretener al gran divulgado, conectar con el espectador desde la risa, pero sin darse del todo la estructura del cine de hecho clásico.
Lo que todas estas películas tienen en global es un deseo: contar historias dominicanas con herramientas del cine de clase.
La hecho, allá de ser un simple despliegue de balas y explosiones, se convierte en un verbo para departir de desigualdades, de corrupción, de sueños frustrados y de pequeñas rebeldías. En otras palabras, un transporte para poner en pantalla las tensiones cotidianas de nuestra sociedad.

¡A TIRO LIMPIO!
#ATiroLimpio #GuerraFilms. Trailer.
A tiro expedito, Jean Enfrentamiento, con este comienzo, se suma a una concepción que entiende que el cine de hecho no es beocio, ni simplón. Que detrás de cada persecución puede deber poco importante. Que cada estallido puede tener peso dramático si se construye desde el personaje, desde la emoción, desde el conflicto verdadero.
Todavía quedan retos. Aún equivocación una viejo presencia femenina en roles protagónicos adentro del clase. Aún se puede exigir más aventura formal, más experimentación novelística. Pero el camino está claro. El cine dominicano ha dejado de disparar al salero. Ahora apunta con intención.






