Hay historias que no envejecen, y “Alicia en el país de las maravillas” es una de ellas. En este universo creado por Lewis Carroll, siempre hay poco que descubrir, despertando en cada persona que ha tenido la oportunidad de disfrutar de ella, asombro, preguntas y sonrisas.
Esa maravillosa invención llega al decorado dominicano de la mano de Patricio Bizarro, bajo la dirección de Manuel Chapuseaux, en una propuesta que invita a grandes y pequeños a redescubrir el clásico desde una ojeada contemporánea.
Para Bizarro, la motivación fue artística y pedagógica a la vez, pues al ser formador de niño, reconoce que en algún momento se cuestionó por qué no contaba en su repertorio con una propuesta dirigida igualmente al divulgado de niño y vivaz.
“A partir de ahí, apareció la certeza de que Alicia era el demarcación ideal, un universo profundamente teatral, cargado de imágenes, símbolos y preguntas que pueden ser disfrutadas por los niños y, al mismo tiempo, leídas en distintos niveles por los adultos. El teatro permite que esa invención ocurra en vivo, frente al divulgado, y que se convierta en una experiencia compartida y significativa”, manifestó Patricio, quien contiguo a Johanny García le dará vida a este universo quimérico.
Desde su ojeada como teatrista, Patricio afirma que la obra dialoga de modo muy directa con la relación que hoy tenemos con el tiempo, destacando que “personajes como el Conejo Blanco o el Sombrerero encarnan la aprieto permanente, la prisa, la ansiedad por calar, por cumplir, por no quedarse a espaldas”.
Agregó que vivimos en una época donde el tiempo parece nunca alcanzar, y esta obra invita a preguntarnos qué perdemos cuando todo se vive desde la premura.
“En ese sentido, Alicia funciona como un espejo de nuestra vida contemporánea: acelerada, severo y, muchas veces, desconectada del disfrute y la advertencia”.
Uno de los mayores aciertos del texto, según Bizarro, es su capacidad de ofrecer múltiples lecturas, afirmando que un crío puede verla como una aventura fantástica, mientras que un adulto puede leerla como una metáfora sobre la identidad, el poder, la método y el caos.
“Alicia en el País de las Maravillas” es un universo creado por Lewis Carroll en el que siempre hay poco que descubrir.
“El teatro no impone una sola recital; abre preguntas, y cada espectador avala desde su propia experiencia”, dijo.
La aclimatación de esta traducción que contará con funciones los días 21 y 22 de febrero de 2026, a las 6:00 p.m., en la Sala Laura Bertrán del Colegio Babeque Secundaria, estuvo a cargo de Manuel Chapuseaux, acercando esta obra inglesa, al divulgado dominicano a través de capital culturales reconocibles como: el serie tradicional del trúcamelo, ciertas formas de cuchichear de algunos personajes y otros guiños escénicos que conectan de inmediato con nuestra idiosincrasia.
“Se prostitución de una aclimatación que privilegia el serie, el ritmo y la identificación del divulgado, logrando que Alicia se sienta cercana, viva y disfrutable sin perder su esencia fantástica” destacó el actor.
Las boletas para la puesta en decorado están disponibles en www.tix.do
P. ¿Esta puesta tiene algún sello personal que la diferencie de otras versiones que hemos conocido?
R. Sí. Esta traducción postura por un teatro muy consciente de su dimensión poética y formativa, sin ser didáctico. Hay un realce peculiar en la recital, la expresión corporal y el serie dramático. Está pensada como una experiencia íntimo, donde distintas generaciones puedan disfrutarla juntas y, luego, dialogar sobre lo que vieron.
P. ¿Qué oficio ocupa para usted el teatro en el contexto cultural contemporáneo?
R. El teatro ocupa un oficio esencial en mi vida. Soy profundamente adecuado en una sala de teatro, ya sea como espectador o como intérprete. Mi sentido de la civilización y del divertimento está íntimamente combinado al teatro. Por eso, cada vez que viajo a alguna ciudad del mundo, procuro ver teatro de ese oficio: es una de las formas más honestas y directas de comprender su civilización, su sensibilidad y sus preguntas como sociedad.
Encima, el teatro tiene poco inexplicable. Sigo buscando palabras para describir esa sensación que ocurre encajado antiguamente de que comience una función, cuando estoy en el patio de butacas o en una pata del decorado, a punto de iniciar. Es una mezcla de curiosidad, silencio, aventura y comunión que ningún otro arte provoca de la misma modo. En un mundo dominado por lo inmediato y lo aparente, el teatro sigue siendo un acto profundamente humano y necesario.
P. Tras esta puesta en decorado, ¿cuáles son los próximos pasos teatrales de Patricio Bizarro?
R. Encima de mi punto como intérprete y productor, dedico una parte importante de mi tiempo a la dramaturgia. En este momento estoy enfocado en la divulgación de mi obra El indulto, al tiempo que me entrevista escribiendo un nuevo texto teatral.
En cuanto a la interpretación, tengo una tira de personajes y obras con los que sueño enfrentarme algún día. Una vez cerrojo este delirio por el universo de Lewis Carroll, mi intención es moverme en dirección a otro clásico de la letras universal: una obra maestra que, sin duda, volverá a interpelar y entretener al divulgado desde el habla del teatro.






