Argentina. – Cuando suena el tango, Capea Beltrán, de 66 abriles, parece dejar a espaldas el Parkinson que la limita.
Abraza a su terapeuta y se mueve con sorprendente fluidez en un taller muy exclusivo: un software de rehabilitación a través de la danza que impulsa desde hace 15 abriles el hospital manifiesto Ramos Mejía en Buenos Aires.
Este hospital ha recibido a más de 200 pacientes en sus talleres, cuyo objetivo es estudiar el impacto del tango en la desarrollo de los síntomas del Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura, por otra parte de cumplimentar herramientas para mejorar la calidad de vida.
Los especialistas aseguran que los resultados han sido muy alentadores. Según la neuróloga Tomoko Arakaki, muchos pacientes logran pasar bloqueos motores que “congelan” la marcha y encuentran nuevas formas de enredar sus limitaciones.
Beltrán, diagnosticada hace dos abriles y sin experiencia previa en el bailoteo, decidió seguir la recomendación médica: “Si es para detener el avance, lo tengo que hacer; hay que bailarla a la vida”, expresó con optimismo.
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