El autor es ingeniero industrial, con destreza en energía renovable. Reside en San Cristóbal
POR OSIRIS GUZMAN
La electricidad ha sido uno de los pilares fundamentales del explicación financiero y social de la República Dominicana. Desde sus inicios fragmentados hasta la conformación del Sistema Eléctrico Doméstico Interconectado (SENI), el país ha trayecto un dilatado camino.
Sin confiscación, los desafíos que enfrentamos hoy —en medio del cambio climático, la presión por una transición energética sostenible y la amenaza de fenómenos meteorológicos extremos— nos obligan a repensar el futuro energético del país.
De la CDEEE al SENI : desarrollo necesaria
El sistema eléctrico doméstico comenzó como una red limitada, mayormente gestionada por el Estado a través de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE). A partir de la plazo de los 90, se inició un proceso de reformas y privatización parcial, especialmente en el dominio de engendramiento.
Esta transformación fue esencia para expandir la capacidad instalada y mejorar la cobertura eléctrica, pero todavía generó nuevos retos de planificación, regulación y supervisión. El explicación del sistema SCADA, la instalación de nuevas plantas térmicas, y el crecimiento de la infraestructura de transmisión bajo el paraguas del SENI han sido pasos importantes.

A lo dilatado de este proceso, las hidroeléctricas —aunque limitadas en su aporte porcentual— han cumplido un rol estabilizador, especialmente durante temporadas secas.
El mix energético presente: avances, pero aún desequilibrado
La matriz energética dominicana sigue estando dominada por fuentes fósiles. No obstante, en la última plazo se han cubo importantes pasos en torno a la diversificación.
Proyectos como la Central Termoeléctrica Punta Catalina, los parques solares de Montecristi y el parque eólico Los Cocos marcan el inicio de una transición en torno a fuentes más limpias.
A nivel integral, la tendencia es clara: avanzar en torno a un movimiento energético que combine confiabilidad, costos razonables y sostenibilidad ambiental. En este aspecto, el país ha comenzado a explorar alternativas más costo-efectivas, aunque todavía hay mucho por recorrer.
Sostenibilidad y resiliencia delante amenazas reales:
La temporada ciclónica, que se extiende de junio a noviembre, representa una amenaza directa a la infraestructura eléctrica doméstico. Huracanes como Fiona y tormentas tropicales pasadas han dejado zonas enteras sin energía por días. Adicionalmente, eventos como el corte masivo ocurrido en Europa este 2025 nos recuerdan lo pasivo que puede ser un sistema interconectado sin planes de contingencia sólidos.
Es crucial fomentar el explicación de microrredes comunitarias, almacenamiento en baterías, y sistemas de respaldo que permitan perseverar servicios esenciales incluso en caso de decisión generalizado. Incentivar el autoconsumo con paneles solares y robustecer los mecanismos de respuesta rápida todavía deben ser prioridades.

El rol del Estado y los organismos reguladores
La Superintendencia de Electricidad (SIE), la Comisión Doméstico de Energía (CNE) y el Ocupación de Energía y Minas tienen la responsabilidad de establecer políticas claras, estables y transparentes para el explicación energético.
Esto incluye simplificar permisos, fomentar la inversión privada responsable, y certificar tarifas justas para consumidores y generadores. Adicionalmente, es urgente revisar el situación regulatorio para adaptarlo a nuevas realidades: engendramiento distribuida, contratos bilaterales de energía, y esquemas de incentivos fiscales para tecnologías limpias.
Conclusión:
Una visión energética sostenible y dominicana: repensar el futuro energético del país no es un pompa, sino una requisito. La República Dominicana tiene el potencial solar y eólico para convertirse en un referente regional. Contamos con ingenieros formados, empresas innovadoras y un situación institucional que puede fortalecerse.
Situar por una matriz más equilibrada, resiliente y moderna no solo es esencia para disminuir la dependencia del petróleo, sino todavía para mejorar la calidad de vida de millones de dominicanos. El momento de representar es ahora.
Jpm-am
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