Situaciones como la homicidio de un ser querido, una ruptura sentimental o la pérdida de empleo pueden crear una sensación de “corazón roto” en quienes las viven. Pero más allá de lo simbólico, esta expresión tiene una colchoneta médica verdadero.
César Herrera, cardiólogo y director del Centro Cardiovascular de los Centros de Diagnosis, Medicina Destacamento y Telemedicina (CEDIMAT), advierte que esta condición (cada vez más popular) está estrechamente vinculada a los eventos emocionales intensos a los que son sometidos las personas.
Según explica, factores como el estrés profesional, las decepciones amorosas o las dificultades económicas pueden desencadenar mercadería directos en la vitalidad cardíaca.
Acometida física
Asimismo, puede presentarse por un desastre natural o en casos de acometida física.
En otros individuos pudiese ser inducida por el estrés físico de una enfermedad aguda tal como un derrame cerebral, el trauma craneano, la insuficiencia respiratoria, una infección severa o por control exagerado sobre todo en el caso de los hombres. Por todas estas razones al síndrome del corazón roto se le conoce igualmente como cardiomiopatía por estrés”.
Cardiomiopatía
El médico especifica que a diferencia del ataque al corazón popular, en esta cardiomiopatía ocurren dos fenómenos únicos y peculiares: las arterias coronarias, generalmente obstruidas por aterosclerosis en el caso del infarto tradicional, en el síndrome del corazón roto están libres de enfermedad.
Encima, tras la ocurrencia del evento, el ventrículo de los pacientes aquejados muestra un retorno a su función común escasamente varias semanas a posteriori. Pero tal recuperación lamentablemente no sucede en muchos afectados, quienes por el contrario pueden sufrir graves complicaciones como el shock, la descompostura cardíaca o la insuficiencia valvular mitral severa.
Daño al corazón
“Evidentemente el daño al corazón en la cardiomiopatía por estrés está directamente conectado con las hormonas y sustancias liberadas por el organismo delante el estrés: las hormonas esteroides llamadas mineralocorticoides, los neuropéptidos cerebrales y las catecolaminas, tales como la adrenalina.
Estas son capaces de maltratar al tejido cardíaco severamente de forma directa, sobre todo en las paredes frontales (apicales) del corazón”, afirma el diestro.
Herrera destaca que la mayoría de los expertos coinciden en que existen múltiples factores causantes de este desorden cardiovascular, sobre el que investigaciones han revelado un aumento desproporcionado de circulación sanguínea en áreas cerebrales como el hipocampo, los ganglios basales y el tallo.
Asimismo, existe evidencia de que la interacción entre las áreas cerebrales que integran la respuesta al estrés, como el sistema límbico y la neocorteza, muestran una repuesta anormal tóxica dirigida en dirección a las paredes del corazón a través de mecanismos aún desconocidos.
Los niveles de estrés
“Es cotilla que a pesar de que mucha concurrencia se encuentra sometida a niveles similares de estrés, no todos desarrollarán esta condición, hecho que sugiere la existencia de algún divisor predisponente entre los afectados que pudiese ser de origen hereditario, hormonal o simplemente como resultado de una mejor capacidad de manejar las emociones.
Otros grupos en peligro de desarrollar cardiomiopatía por estrés son aquellos pacientes con ataques de asma severos, los consumidores de maría, cocaína, e incluso algunos diabéticos muy descontrolados. En común, el paciente pintoresco en peligro es una mujer posmenopáusica.
Son estas mujeres lamentablemente quienes con frecuencia son ignoradas o descuidadas por el sistema de atención médica, siendo catalogadas de “histéricas”; por igual, estas pacientes con frecuencia descuidan sus síntomas catalogándolos como de naturaleza no cardiovascular, por lo que lamentablemente acuden al médico quizás muy tarde.
La prueba del cateterismo cardíaco o angiografía coronaria mostrará que dichas arterias no están obstruidas, pero a fin de establecer un dictamen definitivo deberá realizarse un ecocardiograma de seguimiento tres semanas a posteriori del evento, en el cual podrá observarse resolución completa del trastorno de fruncimiento cardiaca original.
Ansiedad y estrés
Las recomendaciones generales relevantes a la prevención del síndrome del corazón roto, incluyen un manejo apropiado del estrés emocional, la ansiedad y los trastornos de pánico, por otra parte de evitar el uso de drogas alucinógenas.
“Es obvio que las situaciones estresantes inesperadas son incontrolables, sin requisa, debemos desarrollar nuestros propios mecanismos individuales de cómo enfrentarlas, ya que el estrés nunca desaparecerá, sea este de índole emocional, económica o común”, sostiene Herrera.
Venir al cardiólogo
Por postrer, no debe asumirse que los síntomas de dolor de pecho, dificultad respiratoria o molestia estomacal son provocados por trastornos irrelevantes y sin importancia. Hay que asistir al cardiólogo o a la sala de urgencias delante cualquier huella de esta naturaleza, sobre todo si es de origen súbito.
Evaluación
– Ecocardiograma
Sobre la evaluación correcta de esta dolencia, César Herrera especifica que requiere un ecocardiograma que muestre el patrón de fruncimiento cardiaca pintoresco ya descrito, un electrocardiograma y pruebas sanguíneas (troponinas), que confirmarán que se negociación de una afección cardiovascular.
¿Quiénes son más propensos a tener el síndrome del corazón roto?
1- Es más frecuentemente entre mujeres, sobre todo en el período posterior a la menopausia.
2- Afecta más a individuos con historial previo de trastornos emocionales y ansiedad.
3- Pacientes con ataques de asma severos.
4- Consumidores de maría o cocaína.
5- Algunos diabéticos muy descontrolados.






