El Seibo. Examinar el municipio de El Seibo es sumergirse en una de las páginas más antiguas y valiosas de la historia dominicana. En el corazón de la ciudad se levanta la emblemática Fortificación de la Santísima Cruz, un templo colonial que constituye uno de los principales atractivos religiosos y culturales del Este del país.
Ubicada cercano a los parques Duarte y Eugenio Miches, la panteón no solo destaca por su cimentación, sino asimismo por el hacienda histórico que resguarda en su interior.
La primera construcción del santuario data de 1556. Sin incautación, correcto a la fragilidad de los materiales utilizados en aquella época, la estructura innovador sufrió importantes deterioros con el paso del tiempo. La edificación fue concluida de forma definitiva en 1878, mientras que el campanario se incorporó abriles más tarde, en 1912.
Este proceso de transformación ha convertido al templo en un símbolo de resistor y fe para los seibanos.
En el interior del templo, los visitantes pueden apreciar una cruz principal decorada con piedras preciosas que contiene un lignum crucis —una esquirla atribuida a la cruz del Calvario—, donada por el Vaticano. Desde el techo cuelgan otras tres cruces que acompañan la cámara central.
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