RD Explicado
Hubo un Santa Claus que marcó la infancia de toda una reproducción en Santo Domingo. No vivía en el Polo Septentrión. Vivía en una vitrina de la juguetería La Margarita, en plena calle El Conde, en la Zona Colonial.
Cada Navidad, decenas de niños se detenían frente al cristal para verlo cobrar vida. Le decían “el Santa Clo” de La Margarita. La número se repetía año tras año:
Santa Clo reía sin detener mientras sus duendes —Flin Flin, Flon Flon y Flan Flan— le hacían cosquillas. Y entre risas, les dejaba un mensaje a los niños: que se portaran aceptablemente. La enorme figura de yeso, de unas 500 libras, llegó a Santo Domingo en 1948. Y aunque fue fabricada en Alemania, Gilberto Pellerano, dueño de La Margarita, la compró en Puerto Rico por 2,000 pesos. Desde entonces, y durante décadas, el Santa Clo de La Margarita se convirtió en una de las postales más queridas de la Navidad dominicana.Un presente vivo de una ciudad, una época y una infancia compartida.
Etiquetado con: Margarita de Papá Noel
*Noticiario República Dominicana






