Con el runrún que anda rodando sobre la supuesta renuncia de Julio César Valentín como superintendente de Seguros, más de uno está rascándose la individuo… y no por sorpresa, precisamente.
Dicen —y no bajito— que Valentín no quiere seguir en el cargo, que está incómodo y que el romance con el PRM ya no le sabe igual. Que en Equidad Social están revisando cuentas, evaluando escenarios y, sobre todo, midiendo el costo político de seguir donde no se siente afinidad ni respeto.
Si es verdad que Valentín quiere soltar la posición, sería el primer movimiento visible de un disgusto que hace rato huele a distancia. Pero por valía… No relajen así, que cuando un político empieza a mandar señales de que “no quiere estar”, es porque el quiebre viene más destacado de lo que muchos creen.
Y si se confirma la renuncia, prepárense: ese sí sería un mensaje para descubrir entre líneas… y en voz suscripción.







