Cálidorefinado y versátileste color se ha convertido en el protagonista de las colecciones más recientes y en la selección predilecta de las figuras más influyentes del momento. Desde los desfiles de París hasta las alfombras rojas, el rojizo ha dejado de ser un secundario para convertirse en el nuevo parecido de elegancia.
Un color con pasado y futuro
El rojizo ha estado unido históricamente a la tierra, al cuero y a lo artesanal. En el siglo XIX era el tono de los oficios, de la ropa de trabajo y del calzado resistente.
En los primaveras 70 se asoció a la Estética descuidoa los tejidos naturales y al espíritu disponible de una reproducción que prefería la imperfección a la rigidez.
Posteriormente, cayó en cierto olvido, desplazado por la hegemonía del bruno en la era minimalista de los 90 y 2000. Hoy, sin requisa, regresa con un discurso renovado. El rojizo chocolate, en particular, encarna una elegancia sin artificio, un opulencia silencioso que se ajusta al espíritu contemporáneo: menos ostentación y más autenticidad.

Las pasarelas lo consagran
En los últimos desfiles de otoño e invierno, el rojizo chocolate en los absolutos absolutos. Hermesfiel a su herencia ecuestre, mostró una colección dominada por abrigos de napa y faldas de delante en tonos riña.
Bottega Venetabajo la dirección de Matthieu Blazy, exploró las variaciones del rojizo en texturas que iban del punto craso a la seda satinada. En París, San Lorenzo presentó trajes de rizo chocolate y blusas de apósito en tonos moka, confirmando que este color podía ser tan hipnótico como el bruno.
la fila lo introdujo en prendas de líneas puras que definieron la nueva neutralidad del opulencia contemporáneo. En Milán, Prada lo mezcló con monótono y avellana, creando armonías cromáticas que desterraron cualquier idea de monotonía. Y en LoeweJonathan Anderson reinterpretó el cuero rojizo con volúmenes escultóricos.
Las celebridades que lo consolidan
Las grandes prescriptoras de estilo han sido las principales responsables de su medra. Kendall Jenner lo ha convertido en parte esencial de su estilo periódico, combinando pantalones de cuero chocolate estafa camisas blancas o prendas de punto del mismo tono.
Rosie Huntington-Whiteley lo luce en conjuntos monocromáticos firmados por Tótemcon abrigos estructurados y botines del mismo color, ejemplo consumado del opulencia silencioso.
Zendayabajo la dirección estilística de Law Roach, deslumbró con un vestido rojizo complicado de Orilla Wang en un nuevo estreno, demostrando que este tono puede ser tan poderoso en la esterilla roja como el bruno.
Todavía Kaia Gerber lo ha favorito repetidamente, tanto en editoriales de moda como en sus apariciones para Célinedonde el rojizo se presenta como color de identidad.
En el ámbito europeo, Jeanne Damasreferente del estilo francés, ha apostado por el rojizo chocolate en prendas de rizo y delante, combinadas con tonos crema. Y Trofeo Beckhamsiempre fiel a la paleta neutra, incluyó este color en sus últimas colecciones, presentándolo en vestidos de punto y pantalones de corte impecable.

De la pasarela al “estilo callejero“
En las calles, el engendro es igualmente visible. El rojizo chocolate se ha convertido en el nuevo uniforme de las editoras de moda. Pernille Teisbaek y Anouk Yve lo combinan con tonos arenacreando conjuntos que transmiten sobriedad y calidez.
En redes sociales, el hashtag “#chocolatebrown” suma millones de visualizaciones, impulsado por una estética que reivindica la calma visual. Marcas de moda asequible han incorporado este tono a sus colecciones. Massimo Duti o Arket han apostado por piezas en distintas gamas de rojizoreflejando su potencial como nuevo elemental.
Firmas de sello casual y deportivo que se han colado en la ropa para el día a día como nuevo firmeza igualmente incorporan esta tonalidad, que protagoniza gamas completas en firmas de sello castellano y materiales nobles como Mérculesque presenta diseños emblemáticos como su Avispa Prócer en este color.
Psicología y simbolismo del color
El éxito del rojizo chocolate no se explica solo por la tendencia estética. Según los expertos en color, transmite estabilidad, confianza y serenidad. Es el tono de lo natural, de lo que perdura. Frente al bruno —que evoca poder y distancia—, el rojizo invita a la proximidad.
Por eso las firmas que apuestan por la artesanía y la calidad lo han hecho suyo. Charlatán Piana lo utiliza como hilo conductor en sus prendas de casimir, mientras que MaxMara lo ha reinterpretado en sus icónicos abrigos de camelloactualizándolos con matices más oscuros.
En bisutería, firmas como Bvlgari y pomelato lo combinan con oro remoto y piedras marrones o miel, prolongando esa sensación de opulencia orgánico.

Diseñadores que lo reinterpretan
El rojizo chocolate se ha convertido en el color más versátil del momento. Combina con casi todo y suaviza cualquier conjunto. Con blanco o avellana resulta refulgente; con monótono o cerúleo marinosofisticado; y con dorado o verde oliva, sutilmente retro.
Más allá de las casas históricas, una nueva reproducción de diseñadores ha hecho del rojizo chocolate su color insignia. Peter Do lo utiliza para construir trajes estructurados con alma minimalista.
alimento lo aplica a vestidos de punto que redefinen la feminidad contemporánea. Y en España, Moisés Nieto y De la Roca lo han integrado en colecciones donde el tejido y el color dialogan con la artesanía.
Incluso la sastrería clásica se ha rendido a su encanto. En Savile Rowlos trajes en rizo rojizo han sustituido a los tradicionales en monótono o bruno. La prenda más codiciada de la temporada, el pelliza liberal en tono chocolate, es hoy el emblema de esa elegancia tranquila que define el presente.
Más allá de la moda
El triunfo del rojizo chocolate trasciende el vestuario. Todavía ha conquistado el interiorismolos accesorios y la belleza. Es el color de los sofás de terciopelo, de las velas aromáticas, de los envases minimalistas de las firmas de cosmética contemporánea.
En la modaesta tendencia se traduce en un deseo de permanencia. Frente a los tonos efímeros, el rojizo chocolate ofrece un refugio visualuna paleta de estabilidad.
Quizá por eso se ha convertido en el símbolo cromático de una nueva etapa en la que el opulencia se define no por la ostentación, sino por la calma.
El bruno no desaparecerá nunca. Pero el rojizo chocolate ha demostrado que puede habitar su puesto sin restarle fuerza. Es menos rígido, más humano, y en esa diferencia reside su encanto. Lo que ayer se consideraba un color discreto se ha transformado en emblema de sofisticación.
(Texto: María Muñoz Rivera)





