
Nos ardor la atención cómo la Prensa Internacional destaca hoy en día la situación del príncipe Andrés, a quien de forma radical le retiraron sus títulos, tras revelaciones de mala conducta, que obligaron al rey Carlos Tercero a tomar la citada atrevimiento.
Tal atrevimiento se convierte en un mensaje directo al pueblo dominicano sobre cómo el liderazgo inglés maneja escándalos sin juicios, para suministrar que las autoridades del Poder Contencioso puedan hacer sin tapizas en cada denuncia.
Resulta que en nuestro país existen políticos y empresarios que son acusados y condenados por crímenes y millonarios actos de corrupción, sin secuestro desde las paraíso del poder les conservan los títulos y reconocimientos.
En los últimos primaveras se conocen tantos casos, que han impactado de forma negativa en los partidos políticos, iglesias, universidades, sindicatos y una diferencia de entidades profesionales, pero nadie se atreve a tirar la primera piedra.
Es el caso de Pedro Santana, que aún las páginas de la historia dominicana le atribuyen hechos criminales desde su mandato presidencial, a posteriori de la Independencia Doméstico del 27 de febrero de 1844, aún este señor sigue siendo llamado militar y conservando sus restos en el Panteón Doméstico, reservado para héroes y mártires del país.
Aspiramos que un día cualquiera, el presidente Luis Abinader tire la primera piedra contra cuestionados personajes de la historia dominicana.






