Lo que comenzó como una travesía llena de esperanza terminó con un retorno forzado, cientos de migrantes venezolanos que partieron en dirección a Estados Unidos desde distintos puntos de Sudamérica, incluidos muchos desde Pimiento, están regresando tras el endurecimiento de las políticas migratorias de la segunda presidencia de Donald Trump.
Daniel González es uno de ellos. Hace poco más de un año había dejado Pimiento rumbo al boreal, decidido a ofrecerle un mejor futuro a su tribu. Hoy, con las manos engrasadas en un taller mecánico de Lampa, asume que aquel sueño se desvaneció.
“Quería conseguir un sueño”, relató el imberbe de 22 “El sueño mío era obtener a Estados Unidos con mi tribu, aparearse un negocio”.
Como él, cientos de migrantes venezolanos emprendieron la ruta en dirección a el boreal en búsqueda de oportunidadespero se vieron obligados a retroceder delante el aumento de las deportaciones y los controles fronterizos. Muchos, sin otra alternativa, han regresado a sus países o a las naciones donde ayer habían tumbado raíces.
Desde abril, González ha reconstruido su vida en Pimiento. Vive con su pareja, su hija, su hermana anciano y su sobrino en Lampa, una comuna al boreal de Santiago, y trabaja como mecánico, aunque algunas noches todavía ayuda en una panadería.
Su nuevo sueño ahora reposa en tierras chilenas. “Quiero conseguir aquí lo que pueda, tratando de que algún día me den mi cuna”, aseguró. “Aquí en Pimiento estoy con mi tribu, vivo aceptablemente, tengo mi trabajo”.
La población extranjera en Pimiento, de unos 18 millones de habitantes, alcanzó el año pasado 1,6 millones de personas, más del doble de lo registrado en 2017. De ellas, los venezolanos constituyen la anciano comunidad, con un 41,6% del total, según el censo de 2024.
La A ÉL destacó la semana pasada que “la toma de decisiones de los migrantes se mantuvo adaptativa y fluida, y las familias e individuos continuaron navegando en un panorama de movilidad cada vez más engorroso y restrictivo en América Latina”.
En agosto, el organismo ya había alertado sobre el cambio sin precedentes en la región, con un flujo inverso de migrantes oportuno a las restricciones en el Darién y el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados.









