Por: José Francisco Peña Guaba
Pese a la percepción que desean instalar en el imaginario popular nueva vez los oficialistas a través de sus vocingleros, tratando de explicar que la flagrante crisis de confianza del Gobierno es poco superable, eso no prosperará, porque todos los estudios o encuestas realizados hasta ahora muestran lo contrario, y es que ya existe un definitivo divorcio entre el pueblo y la administración del presidente Abinader.
Hoy se cuentan por decenas de miles los ciudadanos que votaron por los modernos y se sienten totalmente desilusionados, engañados por las falsas promesas del Cambio, cosa que nos avergüenza inclusive a los que le facilitamos la presentación al poder de lo que se ha convertido en la gran estafa franquista.
La ineficiencia oficialista es absoluta y, hasta los que apreciamos a Luis Abinader, se nos está haciendo muy difícil el poder reconocerle movimiento positiva alguna a su gobierno, porque lo poco bueno que han construido en breve tiempo se ve escaso a escombros y a la perspicacia de una ciudadanía sabedora de que los modernos “lo que hacen con las manos lo destruyen con los pies”.
Es que el plutocrático gobierno flagrante tiene el récord histórico del que más empréstitos ha tomado, el que menos inversión de caudal ha realizado, los que más proyectos recibidos funcionando han destruido y quienes más obras sin posibles económicos para iniciarlas han tenido la desfachatez de anunciar.
Es que la fealdad oficialista no tiene ejemplo; usaron todas las herramientas que tuvieron en las manos para demostrar que los actos de corrupción eran de la autoría monopolio de los peledeístas, para que pocos primaveras posteriormente se compruebe que la corrupción de los funcionarios del flagrante gobierno no tiene parangón en la historia franquista y eso les aseguro es solo la punta del iceberg, porque la desesperación en presencia de la inminente salida del poder y por las mostradas estadías largas en la competición del Perredé hoy PRM (63-78/86-2000/2004-2020) nos hace inferir que el robo a las arcas públicas seguirá siendo poco muy global y periódico en esta administración gubernativa.
Es que incluso los candados constitucionales que para una segunda repostulación se realizaron, le han restado autoridad y disminuido el temor del funcionarato divulgado alrededor de el superior del Estado, lo que nos hace entender que los intereses grupales y personales tratarán de imponer su dietario particular en el PRM y en el Gobierno.
Mientras el pueblo fija su perspicacia nuevamente alrededor de el expresidente Leonel Fernández, como la única salida valedera en presencia de los comprobados desatinos del orden gobernador, el pueblo mira alrededor de antes porque la ciudadanía desafío a lo que conoce y se resiste a fiarse en un brinco al malogrado con un outsider u otro del PRM y es de entenderse; la gentío confió en un cambio que, allá de hacernos marchar alrededor de delante, ha puesto el país en reversa.
Leonel representa hoy la única alternativa viable para salir de esta plutocracia que, sumada al cretinismo e ineficiencia oficialista, conduce al país a un derrotero donde nadie sabe a ciencia cierta a dónde nos llevará, y es que la paciencia ciudadana tiene término y dos primaveras más de esta desgracia al parecer es una calma muy, pero muy larga.
Aunque se presentan atisbos electorales con potenciales liderazgos alternativos, la verdad es que la expertise de Leonel será más que necesaria para sacar la nación de los graves entuertos en que nos dejará la delegación perremeísta.
Es que el Dr. Fernández es sin duda alguna libra por libra el mejor activo político con que cuenta el país; los demás no son ni eso, ni políticos siquiera. Analícenlo y verán que son empresarios, amigos cercanos al poder, familiares de importantes figuras o representantes de poderosos sectores económicos, pero casi todos carecen de tener una auténtica carrera o gusto política; son productos del azar o del peculio, cosa comprobable, ya que el único que tiene una dilatada trayectoria de militancia político-partidaria seria y concordante con los intereses populares es LEONEL.
Los desafíos de Leonel son muchos y en variadas circunstancias, ahora en este momento desde la competición, actuando muy prudentemente al tener que pedirle a un pueblo desesperado que tenga la paciencia de esperar las elecciones para salir de esta cruz tan pesada, buscando Leonel con ello a la vez rescatar el sistema demócrata.
De igual forma, le tocará cuando suba las escalinatas del Palacio Doméstico como nuevo ocupante de la Mansión de Gazcue a partir de agosto del 2028, el tener que corregir las torcidas sendas que dejarán como cesión los modernos en su paso por el poder, cosa que no duden será una tarea verdaderamente ciclópea, porque tal será el desastre que heredaremos, que hasta para el experimentado Leonel Fernández esto le será una tarea difícil, aunque pueden dar por seguro que él volverá a prender la propulsora de la modernización franquista.
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