Enclavada entre el dinamismo de la autopista Duarte y el crecimiento constante del Distrito Doméstico, la colonia Don Honorio conserva un fisco ambiental que durante décadas ha sido parte de su identidad: un radio verde concebida desde sus inicios como pulmón ecológico y espacio de integración comunitaria.
Hoy, ese demarcación, que vecinos estiman entre 4,500 y 20,000 metros cuadrados según las delimitaciones consideradas, enfrenta destrucción, contaminación y dejación. Sin incautación, igualmente se ha convertido en el eje de una causa popular que une a residentes históricos y nuevas generaciones: rescatar el parque para transformarlo en un espacio dignoseguro y pragmático.
Un sueño que nació con la colonia
don honorio fue desarrollado en la término de los abriles 70 sobre terrenos que pertenecieron a un rico del mismo nombre. La visión llamativo incluía dejar una franja de demarcación destinada a la diversión y al consistencia ambiental del residencial.
Es un residencial de clase media desaparecido que fue concebido como esquema para el retiro de familias o espacio para una convivencia en conformidad con la naturaleza, sin incautación, la situación ha cambiado.
Se alcahuetería de un espacio con frondosos árboles, hogar de diversas especies de aves y reptiles en un pequeño bosques tropicales.
“Esto se pensó como un pulmón verde para que la clan pudiera caminar, respirar melodía puro y compartir en comunidad“, explica Bolívar Castillopresidente de la sociedad de vecinos.

Durante abriles, residentes voluntarios limpiaron el radio, abrieron senderos ecológicossembraron árboles frutales como aguacate, mingrana y carambola, e incluso habilitaron una pequeña cancha improvisada donde jóvenes y adultos practicaban deportes.
Guillermo Berroauno de los vecinos con más de cuatro décadas en la comunidad, recuerda cómo conexo a otros residentes construyeron nueve trillos usando cartones reciclados y serrín donado. “Esto estaba hermoso. Venían personas de otros sectores a caminar aquí”, afirma.
El destrucción progresivo
Con el paso del tiempo, la desatiendo de mantenimiento y los problemas estructurales comenzaron a afectar el espacio.
Del cañadas bordean el radio verde y, según explican los residentes, el residencial no cuenta con un sistema de drenaje cloacal formal. Algunas conexiones irregulares de aguas residuales en dirección a el sistema pluvial han provocado que aguas contaminadas desemboquen en la zona, generando malos olores y proliferación de mosquitos.
“Cuando llueveesto se convierte en un caos. Se han inundado vehículos y el demarcación queda intransitable“, señala Castillo.
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En 2022, la comunidad envió una comunicación a la Corporación del Canal y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) solicitando la canalización adecuada de las aguas y la posible instalación de una pequeña planta de tratamiento. Aunque recientemente se anunció un plan de saneamiento para cañadas de la zona, los residentes esperan que el esquema se ejecute y beneficie igualmente a Don Honorio.
A esto se suma la pérdida de infraestructuras recreativas, como la cancha que durante abriles sirvió de punto de conversación para la mocedad.
Más que un parque, una inversión social
don honorio alberga rodeando de 2,000 familiasalgunas estimaciones comunitarias elevan la emblema a más de 5,000 hogares, en un entorno que muchos describen como privilegiado por su frescura y tranquilidad.
Sin incautación, la partida de un parque pragmático obliga a los residentes a ejercitarse en las calles, exponiéndose al creciente flujo vehicular.
“los jóvenes tienen que irse a otros sectores para practicar deporte. Aquí no tenemos un espacio formal de diversión”, lamenta Francisco María, residente del sector.

Entre las propuestas comunitarias para la recuperación del radio se encuentran:
- Construcción de senderos formales para caminatas.
- Autorización de una ciclovía interna.
- Instalación de áreas de picnic y esparcimiento común.
- Reforestación y paisajismo respetando especies endémicas.
- Recuperación de la cancha deportiva.
- Iluminación y enseres urbano primordial.
Los residentes enfatizan que cualquier intervención debe preservar la biodiversidad existente, que incluye aves como el pájaro obcecado y cotorras, así como especies vegetales y árboles de bambú, higuera y quejigo.
Un llamado a la batalla conjunta
La comunidad reconoce que se alcahuetería de un esquema arribista que requiere la articulación entre autoridades, sector privado y vecinos.
Empresas cercanassupermercados y comercios de la zona han mostrado disposición a colaborar, según explican los líderes comunitarios, aunque insisten en que el saneamiento de las cañadas es el primer paso indispensable.
“Nosotros no pedimos un fastuosidad. Pedimos recuperar lo que siempre fue nuestro: un espacio pensado para radicar mejor“, resume Castillo.
En tiempos en que la planificación urbana enfrenta grandes desafíos, don honorio podría convertirse en ejemplo de cómo la estructura comunitaria y el trabajo coordinado pueden rescatar espacios públicos y acorazar la calidad de vida de sus habitantes.






