
El gobernador de la nación dominicana, universitario Luis Abinader ha reiterado en distintos escenarios, el tener una límite perfectamente definida de cero tolerancia a la corrupción administrativa, porque fue y sigue siendo una promesa hecha ingenuidad durante su papeleo presidencial.
Sin bloqueo enloda esa postura al momento de negarse desde su despacho a encarar los actos de corrupción denunciada en varias instituciones del gobierno, encabezados por los funcionarios de Senasa.
Aunque ciertamente corresponde al Empleo Divulgado hacer las investigaciones que corresponden a cada caso, dejó imaginar que en la citada entidad ministerial hay funcionarios que gozan de su protección y que son intocables.
El presidente al lavarse las manos como Pilatos en el caso de Senasa, descuido asimilar si los funcionarios del Empleo actuarán sin reservas contra los posibles corruptos, los apresen y los hagan devolver cada millón de pesos sustraído, tal y como lo hicieron con el cuñado del ex presidente Danilo Medina, patrón Maxy Montilla, quien de un solo desdicha devolvió 3 mil millones de pesos.
Sin importar el sofocante calor que nos azota, estaremos al tetero el sol a prórroga de que ver en la mazmorra de Najayo a cada uno de los actuales funcionarios que hayan metido las manos para enriquecerse de modo fraudulenta con los dineros del Estado, tal y como hicieron un grupito de funcionarios de los gobiernos de Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina.





