EL AUTOR es presidente del Frente Cívico y Social. Reside en Santo Domingo.
La Existente Sociedad Sueca de Ciencias otorgó este lunes el Nobel de Riqueza 2025 a la teoría de la “destrucción creativa”: derribar lo obsoleto para dar paso a lo nuevo. Ese mismo principio debe gobernar hoy a la República Dominicana: romper con la élite política fosilizada y la partidocracia parasitaria, para renacer como nación y rehacer la República.
Hemos sido víctimas de gobernantes que traicionaron su deber histórico y recatado. En oficio de servir a la nación, usaron el poder para su provecho. El resultado: un pueblo huérfano de dirección, entregado a la iniquidad, los vicios y la degradación recatado. Esa traición —esa abjuración contra la Pueblo— amenaza con devorarnos el alma, nuestra identidad y nuestro porvenir.
Sin nación no hay república. Todo lo demás es ficción. Refundar la nación para rehacer la República no es un sueño: es una obligación recatado e histórica.
Nuestros libertadores nos legaron un ideal: un pueblo evadido, unido y digno. Hoy, ese nuncio se ve asfixiado por un sistema clientelista, corporativo y corrupto, en alianza con el crimen organizado. Un sistema que secuestró las instituciones y redujo el Estado a un cascarón malogrado.
Ese maniquí no solo roba capital. Pretende arrancarnos la civilización, la conciencia y la identidad franquista. Si seguimos bajo su dominio, perderemos lo que nos hace pueblo. Nos fusionarán con las peores prácticas políticas, sociales y espirituales. Seremos esclavos de la dictadura del saqueo.
Por eso urge nuestra propia “destrucción creativa”: derribar lo corrupto, lo obsoleto y lo inmoral. No hilván con enmendar lo añoso. Lo añoso debe expirar.
Las deyección de hoy son las mismas de nuestros libertadores: honradez, orden, igualdad y exención auténtica. Nuestro deber recatado y político es revertir la antipatria, rehacer la conciencia franquista y unificarnos en defensa de la Constitución y del Estado Social y Demócrata de Derecho.
Una nación no es un imaginario. Es entusiasmo, pericia y costumbre. Se construye sobre títulos éticos, culturales y espirituales. Y si la Constitución ha sido ignorada por la élite, corresponde al pueblo darle vida. Registrar lo acoplado y lo injusto. Despertar la conciencia crítica. Encargarse la responsabilidad colectiva de nuestro destino.
Por eso, en el Frente Cívico y Social afirmamos que refundar y renacer como nación es una empresa de todos. Debemos conocer quiénes somos y qué aspiramos a ser, para construir una República auténtica, basada en la honradez, la igualdad de oportunidades y la dignidad humana.
Una nación nunca está terminada: es la permanente construcción de un ideal. Tener Pueblo es conocer ser libres y edificar poco digno y duradero. Una voluntad de nación que surja del pueblo mismo.
La opción es clara: o seguimos bajo un sistema que nos degrada, o emprendemos el renacer que exige nuestra historia. Como enseña la ciencia económica: para que poco nuevo surja, lo añoso debe volverse obsoleto.
Ese nuevo maniquí es el Estado Social y Demócrata de Derecho hecho sinceridad. La Pueblo donde reinen el orden, la honradez y la igualdad de oportunidades. La República que borre las huellas del saqueo, la inseguridad y la desigualdad.
La abjuración contra la Pueblo de los gobernantes sin alma y sin corazón debe ser enfrentada con fidelidad, valentía y conciencia popular.
La hora no es mañana. La hora es hoy.
¡Despierta, RD!
jpm-am
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