Cuando la poesía agonizaba y algunos poetas trataron de reanimarla inútilmente porque sus contemporáneos los veían como soñadores alejados del mundo y sus duras realidades, me atreví a escribir poemas y hasta concursar en Casa de Teatro con el convencimiento de que era un inútil esfuerzo porque estaba seguro de que mi perfil era de cualquier trabajo menos de poeta y de ese entretenimiento guardo algunos intentos como lo que ahora pueden adivinar con el título de Hermosa y yo dedicarlo a un gran amigo que se bautizó él mismo como Potro Añejo.
“Esa sonrisa inmotivada, ese derrame de bondades, esa comprensión ilimitada, esa paz de los sentidos, ese circular pausado, ese consejo de talante ubérrimo y esa energía de carácter, te hacen gloriosa.
Puede adivinar: Aprendiendo a devolver
“Tienes la inocencia, la delicadeza y tardanza de movimientos, el candor sublime y la ternura sin límites de la inicio……y eso te hace hermosa.
En fin, eres el postrer trayecto de un precioso camino con regalos de todas las épocas; eres maravillosa, eres conmovedora; ohhh forzoso amiga llamamiento vejez!”





